Calendario 2018

En el siguiente link podrá ver o bajar el calendario de curación (healing services) y meditación por la paz mundial (World Peace Meditation)

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Meditación “La Paz Mundial”

Existe una única fuerza en el universo: la fuerza de Dios, que Él lanzó al espacio en forma de Verbo, que no es una simple palabra o sonido, sino un Fiat Creador.

Ese Fiat Creador transformó los millones y millones de átomos en estado caótico, en figuras y formas que van, desde la estrella de mar hasta la estrella de los cielos, desde el microbio hasta el hombre; de hecho, en todas las cosas y seres que constituyen y pueblan el universo. Las sílabas o tonos de este verbo creador van siendo emitidos, uno tras otro, a lo largo de las eras, dando lugar a nuevas especies y haciendo evolucionar las anteriores.

Y todo ello, siguiendo fielmente el pensamiento y el plan concebidos por la Mente Divina, antes de que esa efusión dinámica de energía creadora fuese dirigida a los abismos espaciales.

Dios es la única fuente de poder y en Él, real, verdadera y literalmente, vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

No fue, pues, un mero sentimiento poético el que hizo exclamar al salmista:

Dónde me esconderé de Tu espíritu?
Adónde huiré de Tu presencia?
Si asciendo a lo alto de los cielos, allí estás Tú.
Si preparo mi lecho en la tumba, allí Te encuentras.
Si, en alas de al aurora, voy a habitar
en lo más alejado del mar,
también allí me conducirá Tu mano
y Tu diestra me sostendrá.

Todos conocemos el poder del pensamiento dirigido a un propósito determinado. Unamos, pues, nuestros pensamientos a los de todos los amantes de la paz, mientras formulamos la siguiente plegaria:

“Padre Celestial: de acuerdo con Tu voluntad, que el Principio Amor-Sabiduría del Poder Divino erradique la discordia y establezca la armonía y la paz universales en los corazones y en los asuntos de los hombres”.

* * *

En el caso de que esta meditación se haga en grupo, y si así se prefiere, puede romperse el silencio con la Oración de la Fraternidad Rosacruz.

Plegaria para el Estudiante Rosacruz

El estudiante Rosacruz debe cultivar la devoción por la plegaria. He aquí una de las mejores plegarias que el estudiante debería repetir frecuentemente:

“Acrecienta mi amor por Ti, ­ oh Dios!, 
para que Te pueda servir mejor cada d¡a. 
Haz que las palabras de mis labios 
y las meditaciones de mi corazón sean gratas a Tus ojos, 
oh Señor, mi fuerza y mi Redentor!”

Orad incesantemente, según aconseja San Pablo.

Si esta plegaria se repite con regularidad, desarrollar el conocimiento interior de modo cient¡fico y espiritual.

El Sermón del Monte


LAS BIENAVENTURANZAS
(Mateo, V 1-12)
  
Y viendo la muchedumbre, subió a un monte;
y sentándose, se acercaron a él sus discípulos. 
Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
Bienaventurados los pobres en espíritu:
                        porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran:
                        porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los mansos:
                        porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia:
                       porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos:
                      porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón:
                      porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacíficos:
                      porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia:
                      porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando os vituperaren y os persiguieren, 
   y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. 
Gozaos y alegraos;
                      porque vuestra merced es grande en los cielos; 
                      que así persiguieron a los profetas que fueron antes que                                    vosotros. 

SERVICIO DESINTERESADO A LOS DEMÁS

Del libro CARTAS  A LOS ESTUDIANTES

por  Max Heindel

Desde luego habrá usted estudiado en alguna medida las varias enseñanzas de la Orden Rosacruz, y al dirigirme a usted no es como si le estuviera hablando a un desconocido que no está familiarizado con las enseñanzas o tal vez poseído de un escepticismo respecto a la existencia de la tal Orden.

Estas enseñanzas se han extendido por el mundo Occidental durante los dos pasados años como un fuego devorador, y esto en sí demuestra una fuerza impulsiva que no pertenece a la clase de la humanidad ordinaria. Esto lo comprenderá usted mejor cuando haya leído la lección para este mes, la cual trata de la misteriosa Orden y demuestra su relación con la Fraternidad Rosacruz. ¿Se le ha ocurrido indagar alguna vez, mi querido amigo, lo que le une a usted a esta Fraternidad?


Usted sabe que no existen lazos externos, que no ha prestado juramento de obediencia, o de alianza, y de que usted no ha sido instruido en ninguno de los secretos. ¿Qué es lo que constituye, pues, la Fraternidad a que nos referimos?


No pueden ser las enseñanzas, por ser éstas libres para todo el mundo, y tienen el beneplácito de los muchos que no han solicitado su filiación como estudiantes. Tampoco es el enrolamiento como estudiante lo que hace crear el lazo interno, porque son muchos los que estudian solamente para “su propio beneficio” y no tienen fraternidad con el resto de nosotros. Más, es el servicio que ejecutamos y la buena fe con que practicamos las enseñanzas deseando el convertirnos en ejemplares vivientes en el mundo, de aquel amor fraternal de que habló Cristo, como el coronamiento del cumplimiento de todos los mandamientos.

El pasado mes tomamos como lema el pensamiento de que si se había de hacer algún trabajo que al parecer no fuera de la particular incumbencia de nadie, deberíamos decir “¿Por qué no yo?”, en lugar de dejarlo para que lo hiciera otro, o dejara de hacerlo. Espero que habrá ejecutado este servicio desinteresado con frecuencia, glosando así los lazos de fraternidad. Para el mes entrante deseo de usted que envíe todos sus pensamientos y esfuerzos para el adelanto de las enseñanzas de la Fraternidad.

No intente convencer o convertir a nadie en contra de su voluntad, pero sí trate de saber en forma que no sea de ostentación, sino de espiritualidad, la causa del agobio del prójimo. Entonces, pruebe de ayudarle con sus enseñanzas. Pero el que le diga algo acerca del lugar de donde usted las recibe, debe ser potestativo de su propio criterio. Lo primordial es diseminar las enseñanzas, no el anuncio y la propaganda de la Fraternidad Rosacruz

PRECEPTOS PARA EL ESTUDIANTE ROSACRUZ

Muchas veces se ha preguntado: ¿Cuáles son los deberes del estudiante de la Fraternidad Rosacruz? ¿Cómo conducirse? ¿Qué reglas debe seguir?
Ante todo, debe tener siempre el ideal del Cristo. Debe seguir sus pasos tan
cerca como se le permita la vida en el mundo.

Debe siempre hablar con bondad a los demás. Debe esforzarse por conservar un perfecto dominio de sí mismo, cualesquiera que sean las pruebas en las que se vea.

Su vida debe estar exenta de envidia, sabiendo que es el árbitro de su destino, si ve que su hermano ocupa en la vida un puesto mejor, sabe que él está donde su pasado lo ha colocado.

Si se le contradice, no tendrá malicia ni se irritará. Sabe en el fondo de su corazón que un verdadero neófito nunca debe imponer sus opiniones a los demás, y si otros faltan en ese punto, el debe ser prudente y guardar silencio.

El verdadero sabio es modesto y no hace alarde de su sabiduría.
No debe hablar nunca mal de otros, sabiendo que el mal solo puede existir para él, en la medida que lo tenga en su interior.

Su vida debe ser ordenada, así como el universo de Dios es todo orden y método. Debe ver regularidad en todo, sabiendo que si su vida carece de orden, el también dejará de estar en armonía con el mundo, y que si lleva la Ley de Dios grabada en su corazón y por ella rige sus pensamientos y sus actos, él, como resultado, estará obrando en armonía con la Ley.

Nunca debe dejar pasar una oportunidad de ayudar a su hermano, y nunca vacilará en hacer un buen servicio a su amigo, por mucho que le cueste.

No debe ser bullicioso, antes bien, debe evitar todo movimiento o ruido
innecesarios, sabiendo que la paz y el equilibrio, solo se encuentran en un ambiente tranquilo y sereno.
Debe fijar una hora para meditar en silencio. No debe olvidarse de orar un solo día, dando gracias al Padre Celestial por sus mercedes.

Si alguna vez llega a dejar de vivir de acuerdo con sus ideales, no por eso se
desanimará, sino que volverá a empezar de nuevo, recordando que no hay más un solo fracaso: dejar de esforzarse.

Credo o Cristo

CREDO o CRISTO

Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes, 
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano; 
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente 
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.

Dios nos envió todas las religiones benditas; 
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, 
Para dar descanso al de pesada carga 
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.

Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado 
A todas las iglesias, no a una solamente; 
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego 
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.

Desde entonces como buitres famélicos y voraces, 
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido, 
Y buscado dogmas, edictos o credos, 
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.

¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo, 
Para salvar al mundo, clavado al madero? 
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones? 
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí

Su puro dulcísimo amor no está confinado 
Por credos que segregan y levantan una muralla. 
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad, 
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.

Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra? 
¿Por qué sostenemos credos que nos separan? 
Sólo una cosa importa ser oída; 
Que el amor fraterno llene todos los corazones.

Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber, 
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos, 
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos, 
Este camino es: humana compasión y amor.

  Max Heindel