Del Libro Preguntas y Respuestas – Pregunta N° 3

LA VIDA EN LA TIERRA

Pregunta N° 3

¿Por qué fue necesario que viniéramos a esta existencia física? ¿No podíamos haber aprendido las mismas lecciones sin necesidad de ser aprisionados y limitados por las densas condiciones del mundo material?

Respuesta: El Nuevo Testamento fue escrito en griego originalmente, y la palabra Logos significa a la vez la palabra y el pensamiento que a la palabra precede, así que, cuando San Juan nos habla, en el primer capítulo de su evangelio, de que “En el principio fue el verbo, y el verbo era con Dios y el verbo era Dios”, podemos también traducir ese versículo así: “En el principio fue el pensamiento, y el verbo era con Dios y Dios era el verbo”. Todo existe en virtud de ese hecho (la palabra). En ella está la “vida”.


Todo cuanto existe en el universo fue primeramente un pensamiento; ese pensamiento manifestándose entonces como una palabra, un sonido, que hizo todas las formas, manifestándose como la vida que anima a esas formas. Ese es el proceso de la creación, y el hombre, que fue hecho a imagen de Dios, crea en la misma forma hasta cierto punto. Tiene la capacidad de pensar, puede vocalizar sus pensamientos y, en esa forma, puede asegurarse la ayuda de los demás para realizar su pensamiento, cuando no es capaz de realizarlo el solo.

Pero, vendrá un tiempo, en el que podrá crear directamente por medio de la palabra de sus labios, y ahora está aprendiendo a crear por otros medios, así que, cuando a su debido tiempo, pueda emplear su palabra, para crear directamente, sabrá cómo hacerlo. Ese ejercitamiento es absolutamente necesario. Actualmente cometería muchos errores. Y, además, como no es bueno todavía, produciría creaciones demoníacas.

En sus primeros pasos, el hombre empleó los sólidas; la fuerza muscular era su único medio para realizar una obra, y los primeros instrumentos con que armó su brazo, fueron huesos y piedras, convenientemente afilados. Más tarde, se confió por vez primera a las aguas -un líquido- y la rueda de agua fue su primera maquinaria. El líquido es mucho más fuerte que el sólido. Una ola puede deshacer la obra muerta de un barco, echar abajo sus mástiles y torcer una barra de hierro como si fuera un alambre; pero la energía del agua es una fuerza estacionaria y, por lo tanto, limita su trabajo a la inmediata vecindad. Cuando el hombre comenzó a emplear la fuerza aún más sutil del aire, le fue posible levantar molinos de viento en cualquier parte del mundo, y hacer barcos de vela que pusieran en comunicación unas partes con otras. Así que, el nuevo paso del hombre en el camino de su desarrollo, lo efectuó mediante el empleo de una fuerza aún más sutil que el agua y más universalmente aplicable que ese elemento. Pero el viento es inestable y no se puede confiar en él; por consiguiente, el progreso de la civilización humana, adquirido por su intermedio, es insignificante si se lo compara con el realizado mediante un gas aun más sutil, el vapor, pues este puede producirse en cualquier momento y en todas partes, y el progreso del mundo ha sido enorme desde su descubrimiento. Hay, no obstante, un serio inconveniente u obstáculo a su utilidad, y
es que el vapor necesita una complicada maquinaria. Este obstáculo queda eliminado
prácticamente mediante el empleo de una fuerza aún más sutil, más fácilmente transmisible: la electricidad, que es invisible e intangible.
Así que, podemos ver, que el progreso del hombre en el pasado ha dependido de la utilización de fuerzas de creciente sutilidad, siendo cada fuerza de la escala más fácilmente transmisible que la anterior, y podemos deducir sencillamente que el progreso futuro depende del descubrimiento de fuerzas aun más sutiles, transmisibles con mayor facilidad. Sabemos que lo que llamamos radiotelegrafía no necesita el empleo de alambres, pero, hasta ese sistema, no es ideal, pues depende de la energía generada en una estación central, la que es estacionaria. Esto requiere el empleo de maquinaria muy costosa y está, por consiguiente, fuera del alcance de la mayoría. La fuerza ideal sería un poder que el hombre pudiera generar dentro de sí mismo en cualquier momento, sin necesidad de maquinaria.

Hace algunas décadas, Julio Verne nos distrajo evocando ante nuestra imaginación los
submarinos y la vuelta al mundo en ochenta días, etc. Hoy en día, las cosas que él escribió, se han convertido en realidades que hasta han sobrepasado a la imaginación del autor, y el día llegará en el que podremos usar un poder semejante al que hemos mencionado más arriba.


Bulwer Lytton, en su obra La Raza Futura nos habla de una fuerza llamada Vril, que poseían ciertos seres imaginarios, mediante la cual podían moverse sobre la tierra o el aire y hacer otras muchas cosas. Esa fuerza está latente en cada uno de nosotros, y algunas veces hablamos de ella llamándola emoción. Vemos su poder inmenso en ciertas ocasiones, como en la ira, y entonces decimos que el “hombre ha perdido la cabeza”. Ninguna tarea cansa tanto al cuerpo físico como dejarse llevar por un acceso de ira. Generalmente, en nuestros tiempos, esa enorme fuerza duerme, y es muy conveniente que permanezca así, hasta que hayamos aprendido a dirigirla por medio del pensamiento que es una fuerza aun más sutil. Este mundo es la escuela donde se nos enseña a pensar y a sentir correctamente, calificándonos así para el empleo de esas dos sutiles fuerzas: el poder del pensamiento y el poder de la emoción.
Una ilustración dilucidará cómo este mundo llena ese propósito. A un inventor se le ocurre una idea. Esta idea no es todavía un pensamiento, sino sólo un relámpago que aún no ha toma formado pero gradualmente, aquél la visualiza en su mente. Entonces forma mentalmente una máquina, y ante su visión mental esa máquina se le presenta en pleno movimiento, girando todas sus ruedas en ésta o en aquella forma, según sea necesario para ejecutar el trabajo requerido. Luego, el inventor empieza a dibujar los planos de su máquina, y hasta en ese estado de concreción es muy probable que se vea que son necesarias ciertas modificaciones.

Vemos, pues, que las condiciones físicas demuestran al inventor que su pensamiento no era correcto. Cuando construye su máquina con los materiales convenientes, según sea el trabajo que tenga que realizar, se verá que son necesarias nuevas modificaciones. Y quizás puede verse obligado a desechar completamente su primera máquina, y a concebir una nueva.
De esta suerte, las condiciones físicas, concretas, le permiten ver los defectos de su raciocinio; lo obligan a ejecutar las modificaciones necesarias en su pensamiento original, para producir la máquina que deba efectuar un determinado trabajo. Si sólo hubiera habido un Mundo Mental, no sabría que había cometido un error, pero las condiciones físicas, concretas, le demuestran que su pensamiento era incorrecto.
El Mundo Físico enseña al inventor a pensar correctamente, y sus éxitos son las plasmaciones o cuerpos de sus pensamientos exactos.
En todo esfuerzo mercantil, social o filantrópico, obra el mismo principio. Si nuestras ideas concernientes a los diversos asuntos de la vida son inexactas, se corrigen cuando se llevan a la práctica, de suerte que este mundo es una necesidad absoluta para enseñarnos a emplear el poder del pensamiento y del deseo, estando actualmente esas fuerzas muy subyugadas por nuestras condiciones materiales. Pero, conforme pase el tiempo y aprendamos a pensar correctamente más y más, obtendremos finalmente tal poder mental que podremos pensar el pensamiento exacto inmediatamente en todos los casos, sin necesidad de hacer ningún experimento, y podremos también hablar nuestro pensamiento convirtiéndolo en un ser real, en una cosa. Hubo un tiempo en un lejano, lejanísimo pasado, en el que el hombre era todavía
un ser espiritual y las condiciones de la Tierra eran más plásticas. Entonces se le enseñó directamente, por los Dioses, a emplear la palabra como medio de crear, y así obró para formar las plantas y los animales. Se nos dice en la Biblia, que “Dios llevó a los animales ante el hombre y éste les dio nombre”. Este nombre no era simplemente el llamar al león, león, sino que era un proceso creador que dio al hombre poder sobre la cosa nombrada, y únicamente cuando el egoísmo, la crueldad y las pasiones, vinieron, se perdió la palabra de poder de la que hablan los masones. Cuando la santidad haya de nuevo ocupado el lugar de la profanación, se encontrará nuevamente la palabra, convirtiéndose en el poder creador del hombre divino del futuro.

Del Libro Preguntas y Respuestas – Pregunta N° 2

LA VIDA EN LA TIERRA

PREGUNTA Nro. 2


Si “Dios hizo al hombre un poco inferior a los Ángeles”, ¿cómo es posible que el hombre llegue a convertirse, en último término, en superior a ellos en el Mundo Espiritual?


Respuesta: Esta pregunta revela un malentendido por parte del preguntante. Nunca se ha dicho eso en las enseñanzas rosacruces, pero sí se ha dicho algo que puede haber sido comprendido así por error de interpretación. El hecho es que la evolución se desarrolla en espiral y por lo tanto jamás se repite el mismo estado o condición. Los Ángeles pertenecen a una corriente evolutiva anterior, y fueron humanos en una encarnación previa de la Tierra, llamada el Período Lunar por los Rosacruces.

Los Arcángeles son la humanidad del Período Solar y los Señores de la Mente, a quienes San Pablo llama “los Poderes de las Tinieblas”, fueron la humanidad del tenebroso Período de Saturno. Nosotros somos la humanidad del cuarto período del actual plan evolutivo de manifestación, el Período Terrestre. Como todos los seres del Universo están progresando, las humanidades de los períodos precedentes han progresado también, así que están ahora en un estado superior a aquel en el que se encontraban cuando eran humanos: ellas son suprahumanas.

Por consiguiente, es perfectamente verídico que Dios hizo al hombre un poco inferior a los ángeles. Pero como todo está en un estado de progresión espiral, es también cierto que nuestra humanidad actual es una humanidad superior y más elevada que la que constituyeron los ángeles: y que éstos fueron una humanidad de orden superior a la de los arcángeles, cuando eran humanos. En el próximo paso llegaremos a un estado análogo al que ocupan actualmente los ángeles, y seremos superiores a lo que ellos son ahora.

Del libro Preguntas y Respuestas -Pregunta N° 1

LA VIDA EN LA TIERRA

PREGUNTA N° 1

Si somos espíritus puros y parte de un Dios omnisciente ¿Por qué fue necesario que
hiciéramos este largo peregrinaje de pecados y dolores a través de la materia?

Respuesta: Al principio de la manifestación, Dios diferencia dentro de Sí Mismo una multitud de inteligencias espirituales potenciales, como las chispas que emite un fuego. Esas inteligencias espirituales eran, pues, llamas o fuegos potenciales, pero no eran aún llamas, porque, aunque dotadas con la omniconciencia de Dios, carecían de la conciencia de sí mismas; siendo potencialmente omnipotentes como Dios, les faltaba el poder dinámico utilizable en cualquier momento, de acuerdo con su voluntad; y con objeto de que se pudieran desarrollar esas cualidades, fue indispensable que pasaran por la materia.

Por lo tanto, durante la involución cada chispa divina fue encerrada en varios vehículos de suficiente densidad como para cerrar el mundo a su conciencia. Entonces, el espíritu interno, no pudiendo estar más en contacto con lo externo, se vuelve y se encuentra a sí mismo. Con la conciencia de sí empieza la lucha del espíritu para libertarse de su prisión y, durante la evolución, los diversos vehículos que el espíritu posee, se espiritualizan convirtiéndose en alma, así que, al final de la manifestación, el espíritu no sólo habrá obtenido la conciencia de sí mismo, sino también poder anímico.


Hay cierta tendencia en muchas personas a creer que todo lo que es, es el resultado de algo anterior, no dejando así lugar alguno para algo original. Los que estudian la vida, hablan solamente de involución y evolución; los que estudian la forma es decir, los científicos modernos, se relacionan con la evolución solamente, pero los más adelantados de entre ellos están empezando ahora a encontrar otro factor, que han llamado epigénesis. Ya en 1757, Gaspar Wolff emitió su Theorea Generationis, en la que se muestra que, en el desarrollo del óvulo, hay una serie de nuevas formaciones, no determinadas por lo ya efectuado, y Haeckel, endosando esa obra, dice que en nuestros días no está justificado llamar “teoría” a la epigénesis, porque es un hecho que puede demostrarse en el caso de las formas inferiores, cuyos cambios son rápidos, lo que puede observarse por medio del microscopio. Desde que se le dio la mente al hombre, ese impulso creador original, la epigénesis, es lo que ha sido la causa de todo nuestro desenvolvimiento. Ciertamente, construimos sobre lo que ya ha sido creado, pero hay además algo nuevo, debido a la actividad del espíritu, y es en esa forma que nos convertimos en creadores, por que si sólo imitáramos lo que ya ha sido hecho por Dios o por los Ángeles, no nos sería nunca posible convertirnos en inteligencias creadoras: seríamos simples imitadores. Y aún cuando cometamos errores, puede decirse que, muy frecuentemente, aprendemos mucho más de nuestros errores que de nuestros éxitos.

El pecado y el sufrimiento de los que habla el preguntante, son meramente el resultado de los errores que hacemos, y su impresión en nuestra conciencia nos obliga a obrar en otros sentidos que encontramos son buenos; es decir, que están en armonía con la Naturaleza. Así que este mundo es una escuela de desenvolvimiento y no un valle de lágrimas en el que hubiéramos sido colocados por un caprichoso Dios. (Véase la pregunta núm. 9.)

Plegaria para el Estudiante Rosacruz

El estudiante Rosacruz debe cultivar la devoción por la plegaria. He aquí una de las mejores plegarias que el estudiante debería repetir frecuentemente:

“Acrecienta mi amor por Ti, ­ oh Dios!, 
para que Te pueda servir mejor cada d¡a. 
Haz que las palabras de mis labios 
y las meditaciones de mi corazón sean gratas a Tus ojos, 
oh Señor, mi fuerza y mi Redentor!”

Orad incesantemente, según aconseja San Pablo.

Si esta plegaria se repite con regularidad, desarrollar el conocimiento interior de modo cient¡fico y espiritual.

SERVICIO DESINTERESADO A LOS DEMÁS

Del libro CARTAS  A LOS ESTUDIANTES

por  Max Heindel

Desde luego habrá usted estudiado en alguna medida las varias enseñanzas de la Orden Rosacruz, y al dirigirme a usted no es como si le estuviera hablando a un desconocido que no está familiarizado con las enseñanzas o tal vez poseído de un escepticismo respecto a la existencia de la tal Orden.

Estas enseñanzas se han extendido por el mundo Occidental durante los dos pasados años como un fuego devorador, y esto en sí demuestra una fuerza impulsiva que no pertenece a la clase de la humanidad ordinaria. Esto lo comprenderá usted mejor cuando haya leído la lección para este mes, la cual trata de la misteriosa Orden y demuestra su relación con la Fraternidad Rosacruz. ¿Se le ha ocurrido indagar alguna vez, mi querido amigo, lo que le une a usted a esta Fraternidad?


Usted sabe que no existen lazos externos, que no ha prestado juramento de obediencia, o de alianza, y de que usted no ha sido instruido en ninguno de los secretos. ¿Qué es lo que constituye, pues, la Fraternidad a que nos referimos?


No pueden ser las enseñanzas, por ser éstas libres para todo el mundo, y tienen el beneplácito de los muchos que no han solicitado su filiación como estudiantes. Tampoco es el enrolamiento como estudiante lo que hace crear el lazo interno, porque son muchos los que estudian solamente para “su propio beneficio” y no tienen fraternidad con el resto de nosotros. Más, es el servicio que ejecutamos y la buena fe con que practicamos las enseñanzas deseando el convertirnos en ejemplares vivientes en el mundo, de aquel amor fraternal de que habló Cristo, como el coronamiento del cumplimiento de todos los mandamientos.

El pasado mes tomamos como lema el pensamiento de que si se había de hacer algún trabajo que al parecer no fuera de la particular incumbencia de nadie, deberíamos decir “¿Por qué no yo?”, en lugar de dejarlo para que lo hiciera otro, o dejara de hacerlo. Espero que habrá ejecutado este servicio desinteresado con frecuencia, glosando así los lazos de fraternidad. Para el mes entrante deseo de usted que envíe todos sus pensamientos y esfuerzos para el adelanto de las enseñanzas de la Fraternidad.

No intente convencer o convertir a nadie en contra de su voluntad, pero sí trate de saber en forma que no sea de ostentación, sino de espiritualidad, la causa del agobio del prójimo. Entonces, pruebe de ayudarle con sus enseñanzas. Pero el que le diga algo acerca del lugar de donde usted las recibe, debe ser potestativo de su propio criterio. Lo primordial es diseminar las enseñanzas, no el anuncio y la propaganda de la Fraternidad Rosacruz