El hombre nuevo y la Fe

Conferencia realizada por Adolfo Rojas Silva C. en octubre de 2002. 
Asunción, Paraguay

EL HOMBRE NUEVO Y LA FE.

            INTRODUCCIÓN.

            Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre el tema de la fe. Libros, documentos y revistas avalan este acerto. Cada enfoque que pretendamos dar a la fe, llevará impreso el carácter del conocimiento y las características de nuestros pensamientos, según nuestra particular visión del mismo. Este trabajo pretende presentar el conocimiento del concepto de la fe a través de las parábolas del Evangelio, y cómo a través de la adquisición de éstos conocimientos, podemos llegar a la transformación interior del Hombre o sea, a la construcción de un Nuevo Hombre a través de la Fe.

            Nos dice Jorge Adoum en uno de sus libros, que son muy pocos los seres que trataron de penetrar en los misterios de las Sagradas Escrituras, para comprenderla y lanzar al mundo su sentido verdadero.

            En un folleto escrito por Carlos Brand, titulado “El fanatismo religioso” se lee el siguiente; “La Fe es un parásito que sólo florece en el estéril campo de la ignorancia y la indolencia. Nosotros no somos polemistas, tampoco podemos repetir todo lo que dijeron sobre la fe, el Cristo y San Pablo; pero quisiéramos preguntar al autor, que sería del Hombre cuando pierda la fe, y qué si la ciencia antigua y moderna no fuese guiada por la fe?

            Nos dice Lovel; Ciencia fue una vez fe.

Se ha creído que la palabra Fe, significa una forma simple de la creencia basada principalmente en la ignorancia y la superstición. Por eso los que han creído que la adquisición intelectual era la forma más alta de inteligencia que se podía alcanzar, han preferido llamar LA FE CIEGA, sólo conveniente a las mujeres, niños y ministros religiosos.

            Algunos, por medio del intelecto ya no quieren creer en nada, sino en lo que se puede ver, tocar o explicar intelectualmente.

            Nos dice San Pablo; “Es pues la fe, la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”. De donde deducimos que la fe verdadera explica que las cosas que se ven no se han hecho de las cosas visibles, sino de las invisibles. De esto comprendemos que cualquier cosa que deseamos, está en ésta sustancia invisible, y la fe es el poder de traerla en realidad a nosotros. 

            Seguramente hay una fe ciega; pero hay también una fe inteligente.

La fe ciega es una confianza instintiva, es una confianza en un poder más alto que nosotros mismos. La fe inteligente está basada en un principio inmutable.

            Pero debemos saber que la fe no depende de los hechos físicos o de evidencia de los sentidos, porque nace de la intuición o del Espíritu inmortal de la verdad, al centro de nuestro ser, y está fundada en la verdad.

            Sin embargo debemos diferenciar entre la fe ciega y la fe inteligente y lo más sorprendente es que estas dos maneras de fe no pueden contradecirse en su esencia, porque ambas conducen a un mismo fin que es la creencia.

            EL LENGUAJE DE LAS PARÁBOLAS

Todas las sagradas escrituras tienen un sentido interno y otro externo. Tras la literalidad de las palabras yace escondida otra gama de significados, otra forma de conocimiento. Según las escrituras, hubo una época en que el hombre estaba en contacto con estos conocimientos y significados internos.

Muchos de los relatos del antiguo Testamento proporcionan un conocimiento diferente, tienen un significado muy distinto de aquel que obtenemos al leerlos al pié de la letra. Relatos cómo la del Arca de Noé, La Torre de Babel, el del Mayordomo y el del Panadero del Faraón, tienen un significado interno, que está muy lejos del nivel de entendimiento literal.

Y en los Evangelios la parábola se utiliza de la misma manera.

Muchas son las parábolas que se utilizan en los Evangelios. Si la leemos al pié de la letra vemos que aparentemente se refieren a viñas, mayordomos, hijos dispensiosos, aceite, agua, semillas, sembradores, tierra, y muchas otras cosas. Pero este es el nivel literal de su significado. El lenguaje de las parábolas es difícil de entender.

Entonces es lícito preguntar; Porqué estas escrituras que llamamos sagradas están hechas en tal forma que nos conducen a un extravío? ¿Por qué no se explica su significado con toda claridad? ¿Porqué tanto misterio tanta oscuridad?

La idea subyacente en toda sagrada escritura es la de proporcionar un significado más elevado que el que pueda dar las meras palabras, y su verdad debe el Hombre percibirla “internamente”. Este sentido más elevado, oculto, interno o esotérico que se vuelca en palabras o imágenes accesibles a los sentidos ordinarios, sólo puede obtenerse mediante la comprensión.

Pero, el entendimiento literal de un hombre, no es necesariamente igual a su capacidad para captar un significado psicológico. Una cosa es entender literalmente y otra cosa es entender psicológicamente. Por Ej.; uno de los mandamientos nos dice; “no matarás”. Esto es literal. Pero su significado psicológico es; “no matarás en tu corazón”, así se da en el Levítico.

El mandamiento “no adulterarás” es literal, pero su significado psicológico es más profundo, y se refiere a la mezcla de doctrinas, de diversas enseñanzas. Por este motivo se dice que las gentes se “prostituyeron” al ir tras otros dioses.

Se refieren a una actitud, pero si lo dijéramos a un hombre en forma directa, no lo entendería. El conocimiento superior, el significado superior sería un desatino se cayese a un nivel corriente de entendimiento. Sería algo inútil. El sentido superior puede darse únicamente a quienes ya están muy cerca de captarlo bien. Esta es la razón porqué todas las sagradas escrituras tienen que velarse en una envoltura exterior.

El desarrollo de la comprensión, del entendimiento, la percepción de las diferencias es un proceso muy largo.

El propósito de todas las sagradas escrituras es el de trasmitir un significado y un conocimiento superiores por medio del conocimiento ordinario. Las parábolas tienen un significado ordinario. Su objetivo es proporcionar al hombre un significado superior, empleando términos de un significado inferior, de un modo tal que el hombre pueda pensar por sí mismo. La parábola es un instrumento diseñado con este propósito.

Es algo que se diseñó deliberadamente para que caiga sobre el nivel ordinario de la mente, y que para qué, sin embargo, trabaje en la mente elevando el nivel natural de entendimiento a grados más altos.

La parábola es un “trasformador” del entendimiento, es también un medio de conexión entre el nivel inferior y superior del desarrollo del entendimiento y de la comprensión.

LA PRECIOSA JOYA DE LA FE.

Qué es la fe? La fe no es cosa fácil de entender. En los evangelios se le llama semilla, una semilla que está en la mente del hombre. Cristo dice, “si tuvierais fe como un grano de mostaza diréis a este monte; pásate de aquí a allá, y pasará”.Luego agrega estas extrañas palabras; “y nada os será imposible “.Cristo dijo esto a sus discípulos luego que hubieren fracasado en la cura de un niño epiléptico. (Mateo- XVII-14-21)

Cristo dice a los discípulos que ellos han fracasado por que tienen poca fe. Pero en antiguas versiones de los evangelios, Cristo aparece diciéndoles, “que no tienen fe”.

Los evangelios distinguen a los hombres en dos categorías; “los que tienen fe, y los que no la tienen”.

Pero cosa rara es que los discípulos que creían en Cristo y habían dejado todo por seguirle, quedasen calificados en la categoría de los que no tienen fe. Procuremos entender esto. Al contrario de los que muchos suponen, la fe no es una creencia. Es algo más.

Cristo la define cómo un grano, una semilla; y una semilla es algo organizado que tiene vida en sí misma y puede crecer por sí misma.

En el incidente recién citado, cuándo se le informa a Cristo que los discípulos no pudieron curar al epiléptico, el exclama inmediatamente; “OH generación infiel y torcida”. Es importante entender estas palabras con toda claridad pues ellas arrojan la primera luz sobre el significado de la fe.

Qué significa la palabra torcida ¿Por qué viene inmediatamente después de la palabra infiel? Qué las conecta?

El original griego nos da cómo significado de torcido, cómo algo que va en muchas direcciones. Esto es lo que significa no tener fe, ser infiel; esto es ir en varias direcciones y no seguir una fija. Lo que Cristo dice es; OH generación sin fe que te mueves en varias direcciones!

Un hombre sin fe, un hombre infiel, es un hombre torcido, desde este punto de vista. Se mueve en muchas direcciones sin saber adonde va. Esto es justamente lo que la gente hace en la vida ordinaria; se mueve en varios sentidos, siguiendo diferentes objetivos. Basta observarse a uno mismo.

No es verdad que uno cambia de dirección con los libros que lee, con las opiniones que escucha, con los cambios de circunstancias y de moda?

El caso del fracaso de los discípulos en curar al niño epiléptico, debido a su falta de fe, se relata inmediatamente después de la versión de la Transfiguración. “Y después de seis días, Jesús toma a Pedro, a Jacobo, y a Juan, su hermano, y los lleva a un monte alto y se transfiguró delante de ellos ; resplandeció su rostro cómo el sol, y sus vestidos fueron blancos cómo la luz” (Mateo-XVII-1,2).

Cuándo se dice que Cristo subió a un “monte alto”, y allí fue transfigurado, se significa que existe una forma de Hombre Superior; que esto existe cómo una posibilidad, y que la fe es algo que corresponde a esta idea del hombre, a la idea de una metamorfosis, a un cambio de forma, un cambio que está por encima de todas las formas ordinarias.

EL SUEÑO COMO ENEMIGO DE LA FE.

Cristo se transfiguró ante tres discípulos. Les demostró que la transfiguración del hombre es una realidad. Pero los tres pudieron escasamente comprenderlo; no sólo tuvieron miedo, sino cómo dice uno de los relatos, estaban tan “dormidos”, que no se dieron cuenta de lo ocurrido, hasta que fueron “despertados”.

Lucas nos indica con toda claridad; “y Pedro y los que estaban con él estaban cargados de sueño; y cómo despertaron vieron su majestad”.Lucas-IX-32- Grave error sería pensar que el sueño de que aquí se habla fuera un sueño físico. Era de día. ¿Por qué razón estarían cargados de sueño a plena luz del día  ¿.El sueño de que aquí se habla no es un sueño ordinario, en los evangelios esta palabra tiene un significado totalmente diferente.

El mismo divide a los hombres entre dormidos y despiertos. El hombre que comienza a despertar es un hombre que ya tiene certeza de su realidad, y al darse cuenta de que existe un significado mas allá y por encima del significado corriente de la vida, es haber comenzado a despertar del sueño.

Los discípulos estaban dormidos en cuánto al significado superior. Estaban dormidos en cuánto a la idea total de la transformación del hombre, y así ciegos ante la enseñanza del Cristo sobre el Reino de los Cielos, y dormidos ante la idea de la transformación del hombre, no nos extrañe que se diga que estaban “cargados de sueño”.

La calidad de sus mentes, y el grado de su ser “consciente”, su nivel de entendimiento, no llegaban a ver lo que Cristo les estaba mostrando.

Ningún hombre puede percibir existencia de cosa alguna que le exija un estado mental más elevado y un estado de ser consciente superior al que posee. En relación con lo que no entiende, a lo que no comprende, el hombre duerme.

La fe está relacionada a la idea de la “transformación”. No es una creencia que ocurre en un plano ordinario, cómo cuándo un hombre cree o no cree en otro hombre. Es en la idea de la transformación del hombre en donde se fundamenta la cualidad peculiar de la fe, la idea de que la vida sólo puede entenderse mediante el sentido de la existencia de algo superior al hombre, y la idea de que el hombre, tiene la posibilidad de ser transformado.

Esta particular cualidad es lo que constituye la esencia de la fe; hace de ella algo totalmente distinto a la creencia. Por esta razón se le llama un grano, una semilla en la mente del hombre; o sea que es algo con potencialidad de crecimiento en la mentalidad humana.

EL SENTIDO DEL PODER DE LA FE.

A fin de poder entender algo más acerca del significado de la fe, examinemos qué es lo que se dice acerca del “resultado” de tener fe.

Cristo dice; “Si tuviereis fe cómo un grano de mostaza nada os sería imposible”. El resultado de tener fe es que nada es imposible para el hombre que la tiene. La posesión de la fe hace que lo imposible sea posible.

Marcos nos dice; “Al que cree, todo es posible”. Esto nos parece cómo que el hombre de fe, tiene el poder de “hacer”. Pero no es así. Tener fe hace que muchas cosas sean posibles, y esto es una idea distinta.

Nuestra idea acerca del poder está más o menos relacionada con la violencia. Por. Ej. Se puede forzar a la obediencia. Pero la idea del poder de la fe es diferente. Para el hombre que tiene fe, la fe de Cristo, las cosas devienen posibles. Tal hombre tiene verdaderamente poder porque mediante la fe, las cosas dejan de tener un poder propio, y en consecuencia le son posibles a él. Roba el poder natural de las cosas, y especialmente su poder de causar daño.

La fe está conectada con cierto poder, o sea que es algo dinámico. Pero el poder de la fe no se obtiene desde afuera, de cualquier cosa externa. Tampoco es la fe algo que se pueda producir por la evidencia de las cosas vistas; su poder no deriva de semejantes fuentes. No se forma en la mente exterior, que trata con las cosas o con los cuidados de la existencia diaria. La fe no está a este nivel. Pertenece a un nivel de la mente que está muy por encima de las cosas ordinarias y visibles. Es cómo un punto que se le ofrece al hombre y yace por “encima de sí mismo”.

El hombre no es un ser completo, pero sólo puede completarse por sí mismo. No hay nada externo que lo pueda completar, o sea que nada hay fuera de él que lo pueda llevar a un nivel superior de sí mismo, a su mayor desarrollo. Lo elevado, lo superior, está “en el mismo”, pero es algo desconocido. Entonces se le hace posible un nuevo nacimiento. Se le hace posible llegar a un nivel nuevo de pensamiento, sentimiento y comprensión.

Hay un Nuevo Hombre escondido en todo hombre. Por eso los evangelios no hablan acerca de la vida, o de cómo conducirse en la vida, sino de este Nuevo Hombre oculto en todo hombre. La enseñanza evangélica trata acerca de un nivel superior, o sea, acerca de la “evolución del hombre”.

LA FE Y EL PODER SOBRE SI MISMO.

En los evangelios se da otra definición de la fe, cuándo el centurión romano pide a Cristo que cure a su siervo. Jesús dijo: “Yo iré y le sanaré”. Y el centurión respondió; Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techo, más solamente di la palabra y mi siervo sanará.

Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo mí soldados; y digo a éste ve, y va; y al otro ven, y viene, y a mi siervo; haz esto y hace. Jesús quedó asombrado ante esto y le dijo; De cierto os digo que ni aún en Israel he hallado tanta fe.

Porqué dijo Cristo que nunca había encontrado semejante grado de fe?. El centurión había expresado con sus palabras la idea esencial de la fe. El centurión comprendía los niveles del hombre. Comprendía que todo es cuestión de niveles, o sea que comprendía lo superior y lo inferior cómo principio, y sabía que un inferior tiene que obedecer a un superior, porque tal es la naturaleza misma de las cosas. Y sobre todo, sabía que Cristo estaba en un nivel superior al suyo.

En segundo lugar, también sabía que Cristo obedecía a un nivel aún superior, del mismo modo que él, en su calidad de centurión obedecía a sus superiores, quienes tenían más autoridad que él. Y en cuántos puntos del evangelio no indica Cristo con toda claridad esta obediencia a lo que es superior?

No era libre, estaba obedeciendo a otra voluntad, y a través de eso tenía poder. Fe, acá es claramente el reconocimiento de la escala, de que hay aquello que está arriba y aquello que está abajo; y que cada uno se encuentra en algún punto de esta escala.

La fe, también tiene relación con el poder que el hombre puede obtener sobre sí mismo. Puede lograr que todo cuánto hay en él, instintos, voliciones momentáneas, humores, ect, obedezcan a algo que hay en el mismo, y cuya naturaleza es tal que puede hacer que ninguna de estas cosas le afecte por medio del poder que le da la fe.

Y es justamente en esto en lo que el hombre tiene que “crearse a sí mismo”. Y en la tarea de auto creación tiene que basarse en ideas que trasciendan los significados ordinarios. Creer únicamente lo que vemos con los ojos no nos va a “crear”. La fuente de donde emana la fe es invisible. Los discípulos no tenían fe, no creían, porque estaban impresionados únicamente por Cristo a quienes veían cómo algo extraordinario, y también por sus milagros.

Y en tanto Cristo estuvo con ellos de cuerpo presente, no podían haber tenido fe; y por tanto no podían crearse a sí mismos.

El hombre tiene que oír y recibir más allá de sí mismo, más allá de cualquier cosa que haya adquirido de su contacto con la vida ordinaria, con sus problemas y con sus pruebas; tiene que recibirlos mas allá de sus propias nociones y de sus limitados poderes de comprensión adquiridos en el tiempo y en el espacio.

Y debemos comprender más fácilmente que las creencias pasivas a través de las pruebas que ofrecen los sentidos, es algo inútil, y que la fe, tiene que ser algo vivo, algo que trabaje constantemente en el hombre para realizar su principal arte, su alquimia.

Y ésta alquimia no es sino la creación de un Nuevo Hombre, en el hombre.

AUMENTA LA FE.

Los discípulos piden a Cristo. “Auméntanos la fe. Cristo describe cómo puede aumentarse la fe, y lo hace en palabras que parecen no tener ninguna conexión directa con la exigencia de sus discípulos.

“Y quién de vosotros tiene un siervo que ara o apacienta que vuelta del campo le diga luego; Pásate siéntate a la mesa?. No le dice antes. Adereza que cene y arremángate y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto come tú y bebe?. Da gracias al siervo por lo que hizo lo que le había sido mandado?

Pienso que no. Así también vosotros, cuándo hubieres hecho todo lo que os he mandado, decid; siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer hicimos. (Lucas-XVII-7-10).

Qué significado se oculta tras esta ilustración tan ordinaria?. Cómo contiene la respuesta al pedido de los discípulos de, aumenta nuestra fe?.

Preciso es tener cierta actitud para que la fe exista y aumente. Cuál es esta actitud?. El hombre tiene que darse cuenta que se halla bajo una autoridad. El centurión se dio cuenta de ello, y al hacerlo comprendió una cosa. Supo que dependía de la ley, y por lo tanto comprendió en cierto sentido lo que es la fe.

La fe es la convicción y cierta percepción de un nivel superior al cuál el hombre tiene que someter todo cuánto hay en él. El hombre tiene que obligarse a sí mismo a obedecer este nivel superior que lleva en sí.

Porque el hombre que tiene fe, ya no es únicamente un hombre, sino qué es,”dos hombres”. Es un hombre en la vida, y un hombre que advierte “otra vida”; no una vida después de la muerte, sino otra vida ahora, una vida que es una posibilidad “ahora”.

Cuándo de esta suerte el hombre deviene dos, la actitud hacia sí mismo y hacia la vida, cambia totalmente. Se da cuenta que hay un nivel inferior y otro superior. Todo lo que hacía anteriormente, por bueno que hubiese sido, partía del nivel inferior y permanecía en él.

Y en éste caso, al hombre no puede dejar de ir en pos de méritos y recompensas por todo lo que hace. Lo adjudica todo a su propia bondad, a su propia grandeza, a sus muchos sufrimientos. No puede evitarlo.

Su bien está en el mundo, o sea el principio regente del nivel de evolución en que se encuentra. Todo está teñido de sí mismo, del propio mérito, de la propia bondad o de la idea de recompensa. Este es su nivel. No tiene idea de un nivel superior en sí mismo al que quisiera unirse. Su ser, él mismo, el amor a sí mismo, lo absorbe todo. En consecuencia odiará en secreto a los que no están de acuerdo con él, a los que no lo elogian, a los que se ríen de él. Y no podrá hallar remedio alguno para esto, porque se tomará a sí mismo, tal cual es; de modo que no podrá cambiar. Querrá ser mejor, pero no será diferente. Querrá ser el mismo hombre mejorado, no otro hombre, un hombre renacido.

Todo cuánto Cristo enseñó, era acerca de la evolución que le es posible al hombre y que lo está aguardando. No es la enseñanza para permanecer siendo el mismo hombre mejorado, sino ser un Nuevo Hombre, nacido “de agua y espíritu”. O sea un hombre nacido de la fe y su verdad, y viviendo conforme al espíritu de esta verdad.

La parábola del siervo inútil trata acerca de la vida en el círculo de la enseñanza, en la escuela que Cristo estaba estableciendo. Según las enseñanzas de ésta escuela todo cuánto el hombre tenía que hacer, sumaba cero, no valía nada. El hombre no debe sentir mérito alguno, no está sino cumpliendo con su deber ordinario. Sentir algún mérito por ello, equivale a destruir la fe. Tiene que ir más allá de si mismo a fin de poder ser diferente. Y si lo hace, tiene que considerar que no ha hecho nada.

Todo cuánto se siente en el conocimiento que es la fe, y en la convicción de que hay algo superior a sí mismo, sintiendo la propia pobreza, la propia ignorancia, es que se verá siempre todos los esfuerzos como si fueran nada. No se tiene recompensa, no se siente mérito alguno. Uno sabe que es un siervo inútil.

LA FE Y EL AMOR.

Nos dice San Pablo, en sus cartas a los Corintos, “si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor, vengo a ser cómo metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase las montañas, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”

En su libro El Poder de la Fe, Ricardo Plank nos explica; el ser humano posee tres grandes potencias, tres grandes fuerzas; La Fe, la Voluntad y el Amor. Por estas tres potencias reunidas, puede conducir su vida, disminuir sus pasiones, comprender sus deberes, aumentar sus virtudes, curar sus enfermedades, abreviar los males, sufrimientos y enfermedades de sus semejantes.

El hombre que estuviese en posesión completa de estas tres fuerzas, alcanzaría un poder extraordinario, hasta convertirse en un pequeño Dios.

Don Helios Canessa en su conferencia sobre la fe nos decía; Hay que tener fe en la vida y en ella debemos ser creadores omnipotentes de verdades creadas con nuestro discernimiento, con nuestras meditaciones, con nuestras altas aspiraciones a un Bien Universal y Eterno. Debemos tener fe en que todo lo bueno tendrá como efecto lo bueno, y esa fe debe estar latente. Si tenemos fe en la vida, todo debemos esperar de ella, hoy mañana y siempre; pero, esperémosla como espera la mujer al ser amado, y al que siempre creyó por no dudar jamás de su sinceridad. Esa clase de fe es la que debemos tener.

Rodolfo Waldo Trine nos enseña lo siguiente; “cuándo lleguemos al completo conocimiento de que todo mal y todo error, y sus consiguientes sufrimientos, proceden de la ignorancia, descubriremos por doquier y en cualquier forma sus manifestaciones; y si nuestros corazones son rectos, nos compadeceremos de aquellos en que se manifiestan.

La compasión se trocará espontáneamente en amor, que hará su natural oficio. Tal es el método divino. Y así, en vez de obligar a quienquiera hacia su flaqueza, lo sostendremos hasta que por si pueda mantenerse y ser dueño de si mismo.

Pero toda la vida crece y se desarrolla de dentro a afuera y cada cuál llega a ser dueño de si mismo, en el grado en que el conocimiento del origen divino de su naturaleza, alboree en su conciencia, de suerte que lo lleve a la armonía con las leyes superiores, pues por la manifestación de nuestra espiritualidad interna, podremos despertar el conocimiento de estas leyes en la conciencia ajena.

Por el ejemplo y no por el precepto. Por la conducta y no por la predicación. Con hechos y no con palabras. Por el proceder de nuestra vida y no por la dogmática enseñanza de cómo debemos vivir”.

Queridos hermanos;

Obrar por la fe es obrar más allá de si mismo; es obrar más allá del amor propio y de sus intereses. Obrar por la fe es obrar mas allá del radio de las ideas y razonamientos que el lado sensorio del mundo ha construido en la mente de cada cuál. Obrar por la fe apunta hacia otra etapa del hombre, y por lo mismo, hacia otro nivel de si, un nivel hacia el cuál no lo puede llevar la vida corriente.

De modo que teniendo fe, cambiará la actitud del hombre hacia la vida. Cambiará gradualmente. Ya no la verá como si fuese la única finalidad. No obrará mas para beneficio de “lo que es”, sino para beneficio del Nuevo Hombre, que está por encima de él, para la nueva posibilidad que está oculta en él.

Queridos hermanos; con esto concluyo mi trabajo. Gracias por vuestra atención y bondadosa presencia. Que la Luz que viene del Espíritu esté con cada uno de ustedes, y que las rosas más puras de la fe, florezcan sobre vuestra cruz.