Meditación para el 31 de diciembre.

Día de Virgo

 El 31 de diciembre y el mes solar de septiembre (desde el 24 de agosto hasta el 23 de septiembre) están dedicados a la Jerarquía de Virgo. El Amor de Leo conduce al Servicio de Virgo.

         Ese ser divino que conocemos como la Madre del Mundo es el prototipo de las vírgenes de todas las grandes religiones; ella es el Maestro de esas elevadas Iniciadas Femeninas en determinados estadios de su desarrollo.

         Durante el tiempo en el que el rayo de Virgo impregna nuestra esfera, esta Jerarquía proyecta sobre el Planeta el modelo de una Tierra limpia y rejuvenecida. En cierto estadio del desarrollo humano, la pureza se convierte en un tremendo poder anímico, una verdad subrayada por Cristo cuando dijo: “Los puros de corazón verán a Dios”.

         El discípulo correlacionado con Virgo es Santiago el Justo, hermano de Judas y de Simón. Durante muchos años fue reverenciado como cabeza de la primitiva Iglesia en Jerusalén, y era bien conocido por la pureza de su carácter y su consagración al servicio in egoísta.

         El tracto intestinal es el centro físico, del cuerpo humano, correlacionado con Virgo. Que el aspirante visualice ese órgano manifestando perfección en cada una de sus funciones.

         El pensamiento bíblico simiente para la meditación del 31 de diciembre y para el mes solar de septiembre, proviene del Evangelio de Mateo, capítulo 23, versículo 11:

         “El más grande de vosotros será servidor vuestro”.

         Aquéllos que aspiren al desarrollo espiritual deben meditar sobre el significado oculto de este magnífico pasaje, mientras los ritmos vibratorios de la Jerarquía de Virgo estén impregnando el Planeta.

Meditación del 28 de diciembre, día de Géminis

 El 28 de diciembre y el mes solar de junio están dedicados a la Jerarquía de Géminis. El modelo cósmico para la Tierra, proyectado por esta Jerarquía, es el de una gran paz, una paz que sobrepasa toda comprensión y que será la herencia de la futura raza crística.

         Las características que deben cultivarse durante el período de Géminis son las mismas paz y equilibrio que había alcanzado San Pablo y que le permitieron decir: “Ninguna de estas cosas (del mundo exterior) me conmueve”. Así canta el salmista los atributos de Géminis:

         “En verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas”.

         Géminis rige las manos. Éstas deben ser visualizadas como centros floridos, fragantes, luminosos, dotados de preciosos dones de curación y otorgando bendiciones.

         El discípulo correlacionado con Géminis es Tomás. Tan íntimamente se identificó con Cristo que sus dudas, naturales en una mente mortal, fueron trascendidas mediante una dinámica realización de los poderes crísticos latentes en su interior. Muchos y maravillosos fueron los milagros que realizó tras esta transformación.

         El pensamiento bíblico simiente para la meditación del 28 de diciembre y durante el mes solar de junio (desde el 22 de mayo hasta el 22 de junio) es:

         “Rendíos y conoced que yo soy Dios”. (Salmos 46:11).

         Los estudiantes deben meditar sobre los significados ocultos de este pasaje durante todo el período en el que el ritmo vibratorio de Géminis impregna el planeta Tierra.

Mes solar de Capricornio

Puede oír el himno del signo de Capricornio interpretado por Violetta Kundert Ranevsky del libro “Songs of Light” de la “Rosicrucian Fellowship”.

Himno de Capricornio

MEDITACIÓN PARA EL MES SOLAR DE CAPRICORNIO

El año pasado quedó atrás, y delante de nosotros extiendo el nuevo año como una hoja blanca en que podemos escribir lo que resolvamos. Y es preciso que nos examinemos el corazón del punto de vista de las experiencias del año pasado, para extraer lo que nos servirá de guía en los días que nos esperan; días llenos de nuevas posibilidades ilimitadas de salud espiritual y física.

Como el niño tiene que aprender a andar, así es que el hombre debe enseñarle a utilizar las cosas de la Naturaleza, que sean productivas de crecimiento y progreso en el plan de evolución. Pues, para empezar correctamente, tomemos como claves de este mes, las palabras, REFLEXIÓN, FIDELIDAD Y CONSTANCIA en Buenas Obras, para establecer estas virtudes en nuestras almas. Esto será otro paso en el vivir según las leyes de la Naturaleza; y si vivimos enteramente según ellas, estaremos elevados al plano en que no se encuentra, ni enfermedad, ni dolor, ni ignorancia.

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.” Cor. 16:13

The Rosicrucian Felowship

Departamento Curativo

Meditación del 26 de diciembre: Día santo de Aries

ARIES

         El 26 de diciembre está dedicado a la Jerarquía de Aries, la que establece el modelo cósmico para la vida durante el mes en el que el sol transita el signo de Aries. Desde el 20 de marzo hasta el 21 de abril, Aries proyecta sobre el mundo el modelo arquetípico de la Tierra perfeccionada. Estos son el nuevo Cielo y la nueva Tierra visualizados por San Juan y descritos en su sublime Revelación.

         De acuerdo con todos los calendarios, Aries introduce el Nuevo Año Solar. Por ello se le denomina “el signo de la Conciencia Resucitada”. Quien ha alcanzado esa conciencia, ve y conoce sólo lo divino en todas las personas, cosas, circunstancias, condiciones y sucesos. Ver el aspecto tutelar divino es, pues, el motivo de dedicación durante el período de Aries.

         El discípulo correlacionado con Aries es Santiago, hermano de Juan. Fue el primero en responder a la llamada del discipulado y el primero que recorrió el camino del martirio; un verdadero pionero espiritual. Durante el mes de Aries, el estudiante debería estudiar la vida de Santiago y tratar de emular sus virtudes.

         El centro corporal correlacionado con Aries es la cabeza, y la Jerarquía proyecta el modelo de la cabeza humana en toda su divina y maravillosa perfección. Se insta al estudiante a visualizar la cabeza con sus órganos espirituales despiertos e iluminados y con todas sus facultades y funciones en completa madurez.

         El pensamiento bíblico simiente para la meditación, tanto para el 26 de diciembre como para el mes solar de abril (como se ha dicho, desde el 20 de marzo hasta el 21 de abril) es la cita:

         “Contempla: Todo lo hago nuevo”. (Apocalipsis 21:15).

         A los estudiantes se les encarece mediten sobre los significados ocultos de este pasaje, mientras los ritmos vibratorios de Aries están impregnando la Tierra.

Los doce días santos

         Ordinariamente, se cree que el 25 de diciembre, celebrado como la Navidad, concluye el festival espiritual de la estación solsticial del medio invierno. No es cierto. Sólo marca el comienzo o entrada en un período de profunda significación. Este período es el intervalo de doce días entre la Navidad y la Duodécima Noche, días que abarcan el corazón espiritual del año siguiente. Estos doce días han sido denominados, muy acertadamente, “el Santo de los Santos del año”.

         Este trabajo ha sido proyectado para los estudiantes implicados en los Misterios Cristianos, con el fin de asistirles, colocándolos más en armonía con las doce fuerzas zodiacales liberadas sobre la tierra durante ese tiempo.

         Cada DIA Santo se halla bajo la directa supervisión de una de las doce Jerarquías Zodiacales, cada una de las cuales proyecta sobre el Planeta un prototipo de cómo será el mundo cuando el trabajo combinado de todas ellas se complete. Igualmente, los doce discípulos están correlacionados con estos Doce Días Santos, como lo están los doce centros espirituales a través de los que operan las doce fuerzas sobre el cuerpo-templo del hombre.

         El estudiante serio hará, por tanto, uso de este Período Sagrado, visualizando el perfecto trabajo de las Jerarquías a través de los centros internos de su cuerpo con los que aquéllas estén sincronizadas. Si tiene fe y persiste, año tras año, en este elevado empeño, no puede dejar de recibir la justa compensación en forma de gran desarrollo espiritual.

         Desde el tiempo del Solsticio de Invierno, cuando la luz de Cristo penetra en el corazón de la Tierra, el planeta es barrido por poderosas radiaciones solsticiales que continúan, aunque algo reducidas, a lo largo de los Doce Días Santos. Durante este tiempo, las actividades en los planos internos son muchas y maravillosas. La primitiva iglesia cristiana concluía su ministerio esotérico en la mística Noche Duodécima con el Rito del Bautismo, una de sus más elevadas Iniciaciones. Los neófitos modernos, que han obtenido Iluminación, saben que entonces es posible entrar en comunión con seres divinos y con el Señor de la Luz. Fue una experiencia tal la que inspiró el Evangelio de San Juan, frecuentemente conocido como “el Evangelio del Amor”.

         En la oscuridad exterior de la era presente, el hombre ha perdido contacto, hace mucho tiempo, con la Luz de Cristo y con estos días de renovación espiritual. Mediante los dolores del alma, por los que está ahora pasando, está destinado a encontrarlos de nuevo y a convertirlos en una parte esencial de su vida diaria y de su consagración anual. Ojalá la presente obra sirva para tal fin.

26 de diciembre, día de Aries.

EL ORIGEN DE LA NAVIDAD

The Rosicrucian Fellowship

Dijo Dios: “Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años …..”

La Navidad (Christmas o Christ Mass), Misa del Cristo, o Fiesta del Cristo, es una de las cuatro mayores estaciones espirituales  del año.

Es una época propiciada para el nacimiento del místico Sol de Medianoche o del Niño Cristo dentro de nosotros, que tiene lugar en el centro de la tierra o del corazón del individuo, respectivamente.

Es un hecho aceptado de que el Sol en su relación con la Tierra es el que produce las cuatro estaciones terrenales de: primavera, verano, otoño e invierno, que a su vez son responsables de la Semana Santa, Festival de San Juan, Festival de la concepción y la Navidad respectivamente.

Estas cuatro últimas son la contraparte espiritual de las cuatro estaciones físicas anteriores, operando por medio de ellas.

Sin embargo, siendo el Sol el luminar principal colocado en los cielos, recibe la ayuda de la Luna, el luminar menor, la cual refleja el gran poder de eléctrica luz a través de su propia y magnética influencia.

Estos luminares en el firmamento son parte del mismo, en sus respectivos movimientos, día y noche, señales y estaciones, día y años, de estricto acuerdo con el primer libro de Moisés: el Génesis. Por lo tanto, a fin de establecer el origen de la Navidad, encontramos que debe estar íntimamente conectada principalmente con el Sol, el productor de todas las estaciones, siendo la de Navidad, de nuestra presente consideración.

Es por medio de la natural deducción o de la lógica el que adquirimos el conocimiento de lo desconocido, por lo que ya conocemos, y por lo tanto hacemos uso del aforismo hermético que dice: “Como arriba, así es abajo”

Esta importante verdad es también expresada por el axioma arcano: “Ex uno disce omnes”, por uno conocemos a todos. Es más, esto no es otra cosa que el primero de los siete principios cósmicos enseñados por los Rosacruces, a saber, el principio de la correspondencia. Esto se manifiesta en una cierta correspondencia analógica o concordante por medio de las manifestaciones en varios planos de la actividad. Así que del conocimiento del presente, yendo más adelante podemos razonar el futuro, o mirando hacia atrás, podemos comprender el pasado.

Ahora apliquemos este último procedimiento a fin de fijar el origen o de dónde viene la estación de la Navidad, el Festival del Cristo. Un moderno concepto del Cristo puede ser resumido en Poder Universal que emerge en actividad bajo ciertas condiciones establecidas resultantes de calificaciones especiales. Esto difiere de la pasada idea generalmente aceptada del Cristo como hijo de Dios, encarnando todas las altas virtudes de la concepción humana, dependiente del estado y evolución de la mente en su más elevada expresión, un Cristo personal o Cristo en términos de una persona.

Este concepto mental de Cristo, lo encontramos para los niños en la representación de Santa Claus, el que da y trae los buenos regalos en la época de Navidad. Es el surgir dentro de la manifestación, del poder oculto, lo que nos capacita para formular, concebir y poner de manifiesto, nuestra más alta comprensión de lo que es Cristo, para y por nosotros, resultando en NUESTRO NACIMIENTO DE CRISTO.

¿De dónde viene esta fuerza que produce nuestra particular estación de Navidad? Ya hemos dicho que el Sol es grandemente responsable de las estaciones, ya sean estas espirituales o materiales, en sus reacciones especiales sobre el individuo. Pero mientras el Sol es el principal promotor en estas estaciones, existen otros agentes que acentúan algunas de sus cualidades especiales. En esta especial estación de la Navidad, el Sol está pasando a través del signo Sagitario, cuya agencia inunda la atmósfera con su poder. La mente es naturalmente elevada para expresar sus más altos ideales y conceptos en la gloria por la veneración de la Deidad. La visión de un grandioso y expansivo Dios, está siempre presente con un ferviente deseo para llegar tan lejos como sea posible a ese ideal. La expansiva mente se desarrolla a medida que visualiza nuevas vistas de mayores glorias y gracia en un magnífico realismo del Espíritu de la Navidad. Estas son las ofrendas de un benévolo Júpiter a medida que el ALMA DEL HOMBRE se eleva y separa de las ataduras terrestres. Aquí yace la cuna desde la cual el Niño Cristo se levanta mientras el símbolo de Júpiter y la Luna Creciente sobre la Cruz proclama esta verdad, el niño Creciente, el espíritu elevándose en la Cruz de la Materia, o sea su cuerpo terrenal. Aquí yace el místico mensaje de la Navidad a través del Crecimiento y de la Cruz de Júpiter y el arco y la flecha del Centauro, sin el cual no habría Navidad tal cual la conocemos hoy en día, no habría visión de mayor y más gloriosa Deidad ni evolución o avance espiritual.

Volviendo hacia atrás en las páginas de la historia de extintas naciones, encontramos también que en esta época de celebraciones de Navidad, tuvieron lugar festivales espirituales o religiosos. En esto es muy de notar que todos estos rituales han sido íntimamente conectados con la veneración del Sol, directa o indirectamente, y el cual siempre fue reconocido como el Dador y sostenedor de la Vida.

De este modo el origen de la Navidad debemos encontrarlo en el estudio de los Cielos al igual que la evolución del hombre. Principalmente se debe a esto que aquellos relacionados con el desarrollo espiritual del hombre, buscaron ayuda por medio del contacto con los cuerpos celestiales, por el estudio de la Astrología. Por medio de la observación, experiencia y estudio, les fue posible formular reglas y patrones de vida que condujeron al hombre de una existencia animal a una vida humana y continuará guiándolo hacia un orden angelical.

Habiendo encontrado el origen de la Navidad en el estudio de los Cielos, esto también nos trae el conocimiento de un lado de esta Estación que es raramente tenido en cuenta. El principio del Festival de la Navidad es ensalzado con la alegría anticipada en el hecho de que el espíritu se reconocerá a sí mismo, y por lo tanto constituye un nacimiento espiritual, descartando su envoltura de carne. Así tenemos la alegría del Período de Júpiter, pero en el Día de la Navidad, en el medio de la estación de Navidad, tiene lugar un cambio. El tiempo de la alegría se convierte en un período de tristeza a medida que el recién nacido espíritu se encuentra a sí mismo obstruido por la manifestación en un extraño mundo el cual debe él vencer por un necesario sacrificio, o sea que el niño de alegría se convierte en el hombre de tristeza.

De nuevo los ciclos verifican la verdad de estas cosas, porque en el día 25 de Diciembre, el Día de la Navidad, el Sol ha entrado en el signo de Capricornio, el signo de la cabra, regido por Saturno, cuyo símbolo es la Cruz de la materia sobre la Luna Creciente del Alma. El ambiente de la cabra es la montaña, tosca y rudamente mañosa y con escaso alimento, cuyas condiciones pueden ser comparadas al espíritu en su nueva morada del mundo material. El símbolo de Saturno denota la fuerza aplastante de la materia sobre el alma aspirante.

Es quizás más bien difícil el apartarse de la idea de un Cristo personal y reconocer a Cristo como a un magnífico y radiante poder de energía encarnado en Rayos de Luz emanados del Sol, no del Sol físico, sino del Invisible Sol Central, trabajando a través del Sol físico.

La energía de Cristo, tiene por vehículo de manifestación, los dos éteres superiores el de luz y el reflector, pero en especial el primero que es atraído y producido en su individual plenitud por el poder del corazón y la fuerza del cuerpo pituitario en su reino etérico. Es la parte etérica de estos órganos físicos, la que especializa el grado particular del Éter de Cristo que produce el vehículo por medio del cual se expresa la energía de Cristo. Por lo tanto la energía Crística o el Cristo Niño no puede nacer hasta que el cuerpo de Cristo esté completo en relación con las funciones, al igual que está completo como unidad separada. El principio Crístico, sin embargo, puede funcionar a través del cuerpo físico denso, aun cuando los poderes de deseo y mental no tengan ningún cuerpo organizado por medio del cual funcionar. Sólo aquellos que han sido capaces de construir el vehículo de Cristo, pueden visualizar el místico Sol de medianoche, el Rayo de Cristo, en todo su esplendor y gloriosa magnificencia.

EL FESTIVAL DE LA ASCENSIÓN

PUERTA A LAS ESTRELLAS por Corinne Heline

San Pablo nos asegura que el ojo no ha visto ni el oído escuchado lo que el Señor ha preparado para aquellos que Lo aman. El pensamiento es apropiado para ver una consideración del Solsticio de Verano, el carácter sagrado del cual es comprendido sólo por los pocos, y en las santas festividades de las cuales aún un número más pequeño están participando conscientemente. 

En el Cristianismo moderno es común celebrar el Solsticio de Invierno  como la época más sagrada del año, conmemorativa del nacimiento del Salvador del mundo, y el Cristiano esotérico se une a estas festividades, aunque para él ésta no es una mera fiesta de conmemoración sino un saludo al Cristo Cósmico quien literalmente nace de nuevo en la tierra cada Noche buena. 

Ahora el Solsticio de Verano tiene un significado todavía más elevado. 

En esta época el Cristo Cósmico vuelve a nacer en “Su propio mundo hogar”, el mundo de la Conciencia Cristianizada, donde todo es armonía, unidad y vida eterna. En esta esfera el Cristo renueva Su “Vestimenta” del Espíritu Vital -no es un cuerpo en ningún sentido que el hombre terrestre pudiera reconocer- después que Él regresa otra vez a nuestro planeta para continuar Sus Labores de rejuvenecimiento, tanto para la tierra como para toda la vida sobre ella.

Por esta razón el Solsticio de Verano es para el Cristiano esotérico un Festival de la Ascensión del Cristo.

El sabe que el Salvador del Mundo, cuando ascendió desde el Monte de los Olivos hace tantas centurias, no desapareció en forma instantánea sino que se esfumó gradualmente ante la vista de los Discípulos allí reunidos; y aquellos que tenían el requisito de la visión espiritual pudieron verlo aun hasta los últimos peldaños de Su Ascensión, hasta Su absorción en la Gloria detrás del Sol. Hasta este plano de conciencia el aspirante pretende seguir al Cristo; y ya que sólo el Iniciado puede hacerlo, tenemos la alentadora promesa de que adonde Él fue, aunque ahora no podamos seguirlo, lo haremos después. 

Para cualquier aspirante intuitivo, lo mismo que para el Discípulo iluminado, las cuatro Estaciones Sagradas hacen sonar un toque de clarín para “subir más”. En estas fechas nacen los clarividentes y los Iniciados, y ante ellos las maravillas del cielo quedan al descubierto para que puedan conocer lo que bíblicamente se describe como “las cosas que Dios ha preparado para aquellos que Lo aman”. 

Muchas escrituras sagradas además de la Biblia Cristiana se refieren a los santos acontecimientos que ocurrieron en estas estaciones, y muchas enseñanzas sagradas se asocian con ellos; pero fuera de toda duda la mayor enseñanza alguna vez entregada a la humanidad es la del Sermón de la Montaña, dada en el Solsticio de Verano. El hombre debe aprender a aplicar las trascendentes verdades de este sermón en su vida diaria si quiere ser numerado entre los pioneros que recibirán al Cristo en Su segunda venida. 

La alegría de la Ascensión cósmica pone su impreso de inefable belleza sobre toda la tierra, con cada árbol, cada arbusto, cada planta, coronada en gloria, una señal para las estrellas; mientras los Ángeles cantan y las hadas juguetean en un perfecto abandono de placer. A medida que el Cristo asciende hasta su propio mundo hogar, el Mundo del Espíritu de Vida, es la exaltación de la conciencia perteneciente a ese mundo lo que Lo habilita para declarar, “Mi Padre y Yo somos Uno”.

Mes solar de Sagitario

Puede oír el himno del signo de Sagitario interpretado por Violetta Kundert Ranevsky del libro “Songs of Light” de la “Rosicrucian Fellowship”.

Himno de Sagitario

MEDITACIÓN PARA EL MES SOLAR DE SAGITARIO

Todos sabemos que nosotros en el fondo del alma, somos una parte de Dios, y que es nuestro destino desarrollarnos a la semejanza de su perfección. Este conocimiento produce un deseo interior que es “ASPIRACIÓN”, un anhelo de conocer a Dios y de unirnos con él. Las palabras claves para este mes son: IDEALISMO, REVERENCIA, BENEVOLENCIA, BONDAD Y GENEROSIDAD, y representan esas cualidades que aumentan este deseo, y la meditación sobre las palabras claves, nos ayuda a prepararnos y a apresurar la consecución de lo que deseamos, porque: “El obrero es digno de su salario”.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. San Mateo 5:16.

The Rosicrucian Felowship

Departamento Curativo

Calendario 2018

En el siguiente link podrá ver o bajar el calendario de curación (healing services) y meditación por la paz mundial (World Peace Meditation)

Acceso

Meditación “La Paz Mundial”

Existe una única fuerza en el universo: la fuerza de Dios, que Él lanzó al espacio en forma de Verbo, que no es una simple palabra o sonido, sino un Fiat Creador.

Ese Fiat Creador transformó los millones y millones de átomos en estado caótico, en figuras y formas que van, desde la estrella de mar hasta la estrella de los cielos, desde el microbio hasta el hombre; de hecho, en todas las cosas y seres que constituyen y pueblan el universo. Las sílabas o tonos de este verbo creador van siendo emitidos, uno tras otro, a lo largo de las eras, dando lugar a nuevas especies y haciendo evolucionar las anteriores.

Y todo ello, siguiendo fielmente el pensamiento y el plan concebidos por la Mente Divina, antes de que esa efusión dinámica de energía creadora fuese dirigida a los abismos espaciales.

Dios es la única fuente de poder y en Él, real, verdadera y literalmente, vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

No fue, pues, un mero sentimiento poético el que hizo exclamar al salmista:

Dónde me esconderé de Tu espíritu?
Adónde huiré de Tu presencia?
Si asciendo a lo alto de los cielos, allí estás Tú.
Si preparo mi lecho en la tumba, allí Te encuentras.
Si, en alas de al aurora, voy a habitar
en lo más alejado del mar,
también allí me conducirá Tu mano
y Tu diestra me sostendrá.

Todos conocemos el poder del pensamiento dirigido a un propósito determinado. Unamos, pues, nuestros pensamientos a los de todos los amantes de la paz, mientras formulamos la siguiente plegaria:

“Padre Celestial: de acuerdo con Tu voluntad, que el Principio Amor-Sabiduría del Poder Divino erradique la discordia y establezca la armonía y la paz universales en los corazones y en los asuntos de los hombres”.

* * *

En el caso de que esta meditación se haga en grupo, y si así se prefiere, puede romperse el silencio con la Oración de la Fraternidad Rosacruz.