La alimentación del aspirante espiritual

 

El aspirante al desarrollo espiritual se encuentra quizá en una de las etapas más complicadas, pero también quizá en una de las más bellas en el largo peregrinar del espíritu en el desenvolvimiento de sus poderes anímicos. Quien ya harto de las ilusiones y espejismos de este mundo, despierta al entendimiento de que existe una realidad trascendental que sobrepasa esta experiencia física, y despierta en si el deseo de empezar su camino por el sendero espiritual, inicia la gran inflexión del camino: esto es, dejar de lado el robustecimiento de la personalidad inferior, la INVOLUCIÓN, y empezar el camino del fortalecimiento del Yo Superior, la EVOLUCIÓN, que nos conduce de vuelta, a las moradas celestiales y que, con el tiempo, nos reunirá de vuelta con Nuestro Padre Celestial.

 Esta ha sido la misión de muchos visionarios y ha dado lugar a las leyendas más bellas.

La búsqueda del Santo Grial por los caballeros de la mesa redonda, La construcción del templo sin ruido de martillos de los masones, la creación de la piedra filosofal de los alquimistas, o el tejido del "vestido dorado de bodas" como lo llama nuestra filosofía Rosacruz, son todos distintos nombres de una misma y suprema misión, la que une espiritualmente a los hombres, como nos une hoy a quienes sintonizamos este bello ideal a través del camino que nos ofrece nuestra Filosofía.

Es nuestra intención reflexionar humildemente acerca de los elementos mas trascendentes que nutren al aspirante en este largo camino a la luz de las enseñanzas rosacruces, tanto a nivel espiritual como a nivel físico. El aspirante rosacruz avanza en la proporción de su asimilación de estos elementos y a través de sus experiencias diarias en la escuela de la vida, extrayendo y asimilando la esencia de las mismas mediante los ejercicios de retrospección y concentración. A través de este camino, su vida espiritual se desenvuelve armónicamente y anhela convertirse algún día, como rezan las ultimas estrofas de nuestro servicio devocional, en “eslabón consciente de las obras beneficientes de nuestros Hermanos Mayores en el servicio de la humanidad".

Como dicho al principio, en nuestro descenso en este mundo material, hemos fortalecido desde tiempos remotos la consciencia de separatividad a través del egoísmo, la lucha por la supervivencia y la competencia por la preeminencia sobre el prójimo. Sin embargo, todo en el universo de Dios tiene su sabia razón de ser. La involución ha sido una necesidad: era necesario que el hombre, habiendo utilizado en forma ignorante e indebida la fuerza creadora a instancias de los espíritus luciferes y abandonado así la sabia guía de las Elevadas Jerarquías que guiaban su desenvolvimiento, se sumerja en su propia individualidad y abandone momentáneamente la consciencia de unidad e inmortalidad del espíritu que entonces poseía para aprender las lecciones de la evolución por sus propios medios, afanándose por esta existencia física que parecía la única y real, creando barreras ilusorias entre si y sus hermanos a través de religiones, países, ciudades, clanes familiares y todas las instituciones sociales a través de las cuales se crea una identidad propia, transitoria pero adaptada a sus fines. Así pues, un gran proceso de sedimentación de la personalidad se ha completado, habiéndose perdido la visión de los mundos espirituales, siendo el dominio del mundo físico la prioridad, hasta llegar al modelo social que hoy vivimos en la mayor parte del mundo occidental.

Si se piensa en la magnitud de este proceso, el período de tiempo que ha moldeado nuestros vehículos de expresión, y la forma en que nuestras consciencias actuales, resultantes de la experiencia repetida en incontables vidas se encuentran formadas, uno pensaría que la lucha a realizar en la emancipación del espíritu de la naturaleza inferior es de proporciones titánicas.  Es como una barca que, habiendo acompañado la corriente de un río caudaloso durante largo tiempo y habiéndose acostumbrado a un viaje tranquilo y sosegado, decide dar media vuelta y volver por el camino recorrido, enfrentando a la fuerte corriente. El capitán de dicho barco obviamente deberá foguearse por un tiempo considerable antes de esperar lograr avances considerables y la pericia necesaria para permanecer en su nuevo rumbo. De igual manera, el aspirante deberá necesariamente atravesar por un duro proceso para romper lo que se conoce en la ciencia física material como inercia. “Como arriba es abajo” y de la misma manera en que en el mundo físico es necesario ejercer una fuerza en sentido opuesto para cambiar la trayectoria de un objeto físico, axial también el aspirante deberá también ejercer una fuerza interna en sentido opuesto a lo que su yo inferior, la suma de todos sus bajos instintos resultantes del proceso de involución, le empuja a realizar.

Nos dice Max Heindel que el aspirante se encuentra en este momento frente al templo "pobre, desnudo y hambriento". Todo aspirante al verdadero cristianismo se encuentra a si mismo pobre de espíritu, insignificante y débil ante las maravillas de los mundos superiores, desnudo de su celestial vestidura que intenta empezar a tejer y hambriento del alimento espiritual que es su principal empuje para acudir a las puertas del templo. 

Es aquí donde solo un elemento vital puede abrirle las compuertas de las fuerzas espirituales necesarias para encarar el camino a emprender, lo que hace precisamente a su característica principal de candidato, esto es, la aspiración al ideal.

Max Heindel nos habla de ella en su palabra al sabio, cuando nos presenta el sencillo e iluminador ejemplo del aspirante que acude a un maestro en busca de indicaciones para adquirir sabiduría, con tanta insistencia que luego de tres días de recibir solo indiferencia, es llevado finalmente a un arroyo donde el maestro lo sumerge hasta casi ahogarlo. Luego el maestro pregunta:

Hijo mío, ¿que es lo que querías cuando estabas bajo el agua?

-Aire, quería aire.

“No buscabas quizás riquezas, placer o poder mientras estabas allí debajo”.

-No, solo buscaba y pensaba en el aire.

 -Pues bien, si deseas ser sabio, deberás ansiar la sabiduría con toda la fuerza de tu existencia. No debe haber otro pensamiento en el día o en la noche que ocupe tu mente. Si con esta actitud buscas la sabiduría, ciertamente algún día llegaras a convertirte en sabio.

En nuestra Filosofía, se nos invita a orar de tal forma a volar espiritualmente en alas de la aspiración al mismo trono del Padre, de donde traemos riquezas espirituales sin cuento para bendición de quienes nos rodean y para fortalecimiento del caminar en el sendero. El servicio de curación nos pinta este hecho de una forma bella y majestuosa, a través de la tromba marina, que une cielos y tierra en vertiginosa vorágine. Tal es la fuerza y la magnificencia de  la aspiración transformada en oración, que mantenida en forma  periódica, transforma por entero al aspirante, emancipándolo lentamente de las influencias mas bajas de su naturaleza inferior, levantándolo a niveles de realización superiores, preparándolo ciertamente para afrontar pruebas mas sutiles, aunque de mayor compromiso espiritual.

Es la aspiración también la que permite al candidato levantarse de sus tropiezos y enfrentar los obstáculos puestos en el sendero por el adversario. El falso orgullo es una de las trampas más poderosas tendidas por la personalidad inferior, la que le susurra al oído que ya no es digno de caminar por un sendero tan excelso habiendo errado, a veces gravemente, en determinados asuntos. Una tentación conocida es el deseo de huir, de abandonarlo todo, de resignarse a ser un esclavo de sus deseos y pasiones. Sin embargo, “El único fracaso consiste en cesar de Intentar”, nos dice sabiamente Max Heindel. El cuerpo de deseos es aun muy fuerte y su influencia probablemente aun se hará sentir. Aun así, el verdadero aspirante reconocerá su debilidad, pedirá auxilio al Divino Maestro y retomara el sendero allí mismo donde tropezó, rectificando errores, pidiendo perdón a Dios y sus hermanos.

Con el tiempo se nos dice que “el espíritu del aspirante es llevado bajo las aguas atlantes, en donde ve el primitivo estado de amor y de bondad fraternales, donde percibe a Dios como al Gran Padre de todos los seres, quienes están allí rodeados de su maravilloso y divino amor. Por su vuelta de manera consciente a tal Océano de Amor, el candidato queda tan entero e intensamente imbuido e infundido con ese sentimiento de bondad, de relación y de unidad con su especie, que el espíritu del egoísmo ha desaparecido de él para siempre. Es debido a esa saturación del Espíritu Universal, por la que puede decir después. "Si un hombre os quita la capa, dadle también el manto, y si os hace que caminéis con él una milla, id con él una milla más".

Este estado es el bautismo místico, al cual el candidato es llevado primordialmente gracias a su aspiración sostenida, que lo ha llevado a través del delicado proceso del despertar del espíritu  Cristico, el espíritu de compasión universal por el cual se satura del amor del Padre, un amor que llega hasta el dolor que se refleja en Cristo cuando, mirando las luchas prometeas de la humanidad, dice : “Jerusalén, Jerusalén...Cuantas veces he querido cobijarte bajo mis alas como la gallina a sus polluelos”.

Queridos amigos de ideal: Observamos axial el primer peldaño de la escalera en nuestro camino a la verdadera iniciación. Cuantos de nosotros internamente suspiramos al pensar en la belleza y a la vez en la lejanía de tal estado venturoso de consciencia de nuestras realidades cotidianas, pensando en nuestras humanas falencias y mezquindades. Sin embargo, es a través de la meditación en dichos ideales como avivamos la fragua de la aspiración. Y es la aspiración como hemos visto, la que debe acompañarnos a partir de ahora en nuestro caminar.

Nos concierne también analizar seguidamente y en forma breve la nutrición física recomendada por la Filosofía Rosacruz para el aspirante espiritual. Max Heindel nos dice que es imposible entregar una receta fija a seguir y que cada uno debe encontrar el propio equilibrio dentro de su dieta. Con esto en mente, queremos mencionar someramente aquellas indicaciones más resaltantes en base a nuestra filosofía y otros documentos iluminación espiritual para formar nuestro criterio propio en base a los dictados de nuestro Tribunal Interno de la Verdad.

En nuestros tiempos, la alimentación se ve afectada por la presión y la prisa a la que la sociedad actual nos obliga a enfrentar para cumplir nuestras responsabilidades materiales. Por tanto, es de gran importancia tener presente alguna orientación nutricional a fin de llevar dentro de lo posible una dieta equilibrada y sacar el mayor provecho de los alimentos que consumimos para que sean aliados en nuestros emprendimientos y aspiraciones espirituales.

Citamos a continuación párrafos del Evangelio de los Esenios, publicado por Edmond Szcekely a principios de siglo en base a los manuscritos completos que se conservan en arameo, en la Biblioteca del Vaticano, y en antiguo eslavo en la Biblioteca Real de los Habsburgo, actualmente propiedad del gobierno austriaco. En esta obra, se observa en forma patente la instrucción esenia en cuanto a la abstención de comidas basadas en carne, así como de la importancia del crudivorismo y otras prácticas naturistas que hoy cobran cada vez mayor vigencia.

“Mas yo os digo: No matéis ni a hombres ni a animales, ni siquiera el alimento que llevéis a vuestra boca. Pues si coméis alimento vivo, él mismo os vivificará; pero si matáis vuestro alimento, la comida muerta os matará también. Pues la vida viene sólo de la vida, y de la muerte viene siempre la muerte.

Comed, pues, siempre de la mesa de Dios: los frutos de los árboles, el grano y las hierbas del campo, la leche de los animales, y la miel de las abejas. Pues todo más allá de esto es de Satán y por los caminos del pecado y la enfermedad conduce hacia la muerte. Mientras que los alimentos que coméis de la abundante mesa de Dios dan fortaleza y juventud a vuestro cuerpo, y nunca conoceréis la enfermedad.”

Confirmando esta enseñanza, nos dice el Doctor José Luís Ignatov en su libro “Como vivir sano”: Los vegetarianos gozan de mejor salud que los comedores de carne o pescado, o los que beben té o vino. El que ingiere un alimento cualquiera, adulterado por la manipulación en que entre el calor, proporciona auxiliares a la población microbiana destructora de la constitución de los órganos y aparatos vitales.

Estos párrafos a su vez condicen con lo que nuestra filosofía nos enseña acerca de los Esenios y su estilo simple e inofensivo de vida y alimentación. Max Heindel nos habla de la importancia de consumir alimentos vegetales frescos, por la gran cantidad de éter que los mismos poseen, habiendo sido recientemente extraídos, pues conservan la energía vital absorbida del sol y transformada por la acción de los árboles. La cocción de los mismos altera su composición y hace que la mayor cantidad de éter abandone el alimento.

Sigue diciendo el Doctor Ignatov : El crudivorismo (hábito de comer los alimentos crudos), aunque no sea posible en todos los casos y de una manera continuada, debe ser practicado periódicamente, pues está comprobado que es el tipo de alimentación vitalizante y reconstituyente indicado como un medio eficaz en la curación de la mayoría de la enfermedades” “La dieta de frutas debería constituir la salvación de la humanidad, porque está exenta de veneno y modifica la constitución celular, normalizando el organismo y purificando la sangre corrompida”

Puede decirse entonces que uno de los pilares de nuestra alimentación diaria debe constituir el consumo de alimentos vegetales (ya sean frutas o verduras) preferentemente en estado crudo. Una alternativa a esto es la elaboración de zumos que permiten una amplia limpieza del aparato digestivo de los venenos de nuestra alimentación moderna, constituida en su mayoría por harinas refinadas en todas sus formas y alimentos artificiales generados a partir de elementos químicos, muchas veces altamente perjudiciales para nuestro organismo. Max Heindel habla del jugo de uvas como un admirable disolvente. Purifica y estimula la sangre, abriéndole el camino por los capilares ya secos y endurecidos, siempre que este proceso no haya ido demasiado lejos. Mediante el tratamiento por el jugo de uvas sin fermentar, las personas de ojos cansados, pálidas, de pobre complexión, se harán fuertes, vigorosas y llenas de vida. La creciente permeabilidad permite al espíritu manifestarse con más libertad y con renovada energía.

Un aspecto importante a tener en cuenta en la consumición de los alimentos es el estado emocional en ese momento. Dice el Evangelio de los Esenios: “No comáis como los paganos, que se atiborran con prisa, profanando sus cuerpos con todo tipo de abominaciones. Pues el poder de los ángeles de Dios penetra en vosotros con el alimento vivo que el Señor os proporciona de su mesa real. Y cuando comáis, tened sobre vosotros al ángel del aire, y bajo vosotros al ángel del agua. Respirad larga y profundamente en todas vuestras comidas para que el ángel del aire bendiga vuestro alimento. Y masticadlo bien con vuestros dientes, para que se vuelva agua y que el ángel del agua lo convierta dentro de vuestro cuerpo en sangre. Y comed lentamente, como si fuese una oración que hicieseis al Señor. Pues en verdad os digo que el poder de Dios penetra en vosotros si coméis de tal modo en su mesa”

Es una constante en nuestros días la consumición apresurada de los alimentos o a veces en estados de nerviosismo o ansiedad. Debemos recordar que, al igual que la iglesia católica celebra el sacramento de la eucaristía, para el estudiante rosacruz todo alimento a ser consumido es verdaderamente parte del cuerpo de Cristo, la Tierra, de la cual es espíritu Planetario, y que se nos ofrece permanentemente en sacrificio para alimentar nuestros cuerpos. A medida que vamos tomando consciencia y meditando sobre este proceso, realizando una concienzuda masticación y salivación para optimizar el proceso digestivo y consumiendo nuestros alimentos con reverencia, se ejerce una influencia cada vez más ennoblecedora sobre la naturaleza del aspirante espiritual-

Otra tentación frecuente de la mesa es el consumo de alimentos en exceso, generador de problemas de indigestión y pesadez que restan vitalidad al cuerpo y claridad a la mente por el exceso de sangre que debe acudir para ayudar al proceso digestivo, afectando al flujo sanguíneo cerebral. Max Heindel nos dice que al momento de una comilona es cuando mas expuesto se encuentra el cuerpo físico a contraer una enfermedad, ya que el cuerpo etérico se reduce en intensidad debido al tremendo esfuerzo realizado, disminuyendo por consiguiente las emanaciones etéricas que fluyen del cuerpo, pudiendo ingresar en ese momento miasmas que afectan al cuerpo vital y eventualmente enferman al cuerpo físico.  Por su parte, dice el Evangelio de los Esenios: "Y cuando comáis, no comáis hasta no poder más. Huid de las tentaciones de Satán y escuchad la voz de los ángeles de Dios. Pues Satán y su poder os tentarán siempre a que comáis más y más. Pero vivid por el espíritu y resistid los deseos del cuerpo. Y que vuestro ayuno complazca siempre a los ángeles de Dios. Así que tomad cuenta de cuanto hayáis comido cuando os sintáis saciados y comed siempre menos de una tercera parte de ello”

El ayuno es una herramienta valiosa para realizar curas en casos de indigestión y problemas digestivos, aunque debería ser tomada con precaución. Sin embargo, es una constante en nuestra sociedad los problemas causados no por la escasez, sino por el exceso de consumo de alimentos, paradoja de estos tiempos modernos donde algunos mueren de hambre y otros por causas relacionadas al exceso de comida. En algunos países desarrollados, dos de cada tres habitantes sufren de sobrepeso y la obesidad está considerada hoy día en estos países como una epidemia. Ante esta situación, una práctica moderada del ayuno puede traer buenos resultados al practicante, tanto a nivel físico, otorgando un descanso momentáneo al aparato digestivo, como al espíritu a fin de dedicarse a la meditación y oración. Gandhi señala: “Todo ayuno que sea un acto espiritual constituye una intensa plegaria o una preparación para la misma". Es decir: El ayuno no se debe limitar a la mera supresión de la ingesta de alimentos, sino que debe constituir la aspiración genuina hacia la purificación física y espiritual.

La obtención de fósforo, el portador de luz para el cerebro, es algo altamente recomendado para el trabajo intelectual. La mayoría de los vegetales y de las frutas contienen cierta cantidad de fósforo; pero debe notarse especialmente que la mayor cantidad de aquél se encuentra siempre en las hojas, las que generalmente son desechadas. Nos dice Max Heindel que encontramos el fósforo en cantidades considerables en las uvas, cebollas, salvias, judías, ajos, ananás, y en las hojas y tallos de muchos vegetales, como también en el jugo de la caña de azúcar, pero no en el azúcar refinado.

 Entendemos entonces la importancia para el aspirante espiritual de elegir el alimento que pueda digerir mejor, porque cuanto más fácilmente se efectúe esa función, tanto mayor es la energía extraída del alimento y tanto más tiempo tendrá el sistema para recuperarse antes de que sea necesario alimentarse de nuevo.

 Se pregunta el Doctor Ignatov: ¿Qué sería si el hombre siguiese esa ley natural, de usar los alimentos destinados a su uso, como los ofrece la Naturaleza?
Se viviría una existencia más larga, sin las terribles enfermedades que azotan a las civilizaciones, como ser: la obesidad, que constituye en nuestros días un verdadero problema, la tuberculosis, que lejos de manifestarse en los simios que viven en plena naturaleza, aparece con frecuencia en aquellos que viven en jaulas; la arteriosclerosis, una enfermedad que deriva exclusivamente de la nutrición; las várices, que tanto afean y hacen sufrir a millones de seres humanos, en fin, toda una cadena, hasta llegar al terrible cáncer, verdadera plaga del siglo XX, pero plaga que es un tributo caro que pagamos por todas las transgresiones infringidas contra las leyes de la Naturaleza.

Hemos dado revista axial a los principales elementos que alimentan al aspirante, espiritual y físicamente en su transitar espiritual. Que estas humildes reflexiones puedan servir para renovar nuestro entusiasmo y aspiración en el sendero y a lograr el equilibrio imprescindible para el desenvolvimiento espiritual. Que así sea.

 

Gustavo Van Humbeeck