Como podemos ayudar a nuestro Padre: Dios

 

                   Q.Q.H.H.: me encuentro en el día de hoy con la no tan fácil tarea de tratar de levantar el velo íntimo y personal que cae sobre todos nosotros, a través de esta humilde colección de reflexiones personales así como de los más encumbrados autores que tuvieron sus cuotas de luz y experiencia espiritual cuando transitaron por este plano de manifestación física y que pueden ser como faros que nos alumbran e indican el camino para ayudar a nuestro Padre, ayudarlo tanto para mejorar nuestras vidas en la índole espiritual, así como la de nuestros semejantes.    Esto es hasta si se quiere necesario, para el estudiante y aspirante a la vida espiritual a través del camino cristiano-filosófico-rosacruz, así como la de cualquier tipo de misterio o religión, siempre que el anhelo del estudiante, feligrés o iniciado sea puro y desinteresado.

            Para comenzar, el Diccionario de la Real Academia Española, autoridad lingüística para nuestro rico idioma, define la palabra Padre, en una de sus acepciones, como: “Origen, principio”.   La enciclopedia de la religión católica define a Dios de la siguiente manera: “Dios puede definirse de distintas maneras, como:

  • El nombre propio del Ser Supremo e Infinito, Creador y Regente del universo, a quien el hombre debe alabanza y obediencia;
  • El nombre común o genérico con el cual se denomina a los numerosos seres supuestos a quienes, en las religiones politeístas, les son adscritos atributos divinos y se les rinde adoración;
  • El nombre aplicado en algunas ocasiones a un ídolo, como la imagen o el habitáculo de un dios.

El significado de la raíz del nombre (derivada del gótico gheu; sánscrito hub o emu, "invocar, sacrificar a") es o "el invocado" o "a quien se sacrifica". De dos diferentes raíces indo-germanas (div, "brillar" o "alumbrar"; thes en thessathai, "implorar") proceden las raíces indo-iraní deva, sánscrita dyaus o divas, latina deus, griega theos, irlandesa y gaélica dia, que son denominaciones genéricas; asimismo de estas raíces proceden algunos nombres propios de deidades paganas, como el griego Zeus, los latinos Júpiter (Jovpater), Juno (Janus) y Diana, el bajo teutón Tiu o Tiw (sobreviviente en Tuesday) y algunos otros. En las lenguas semíticas el nombre común más extendido es, en hebreo ‘el, en babilonio ‘ilu, en arábigo ‘ilah, etc.; y aunque los eruditos no concuerdan en este punto, el significado más probable es "el fuerte" o "el poderoso".

 Vemos como la enciclopedia de nuestra religión ya indica que se le debe y alabanza; el Diccionario Rosacruz, nos amplia para darnos más Luz a través de nuestra finita mente y guiarnos hasta esa verdad como:

DIOS (Theos, en gríego; Deno, en latín). El Ser Supremo. Incomprensible para el intelecto humano, que es infinito y está en todas partes. Principio divino universal del cual todo procede y en el cual se absorberá todo al fin del gran cielo del Ser. El arquitecto de nuestro sistema solar o Dios Triuno (Padre, hijo y Espíritu Santo; Voluntad, Sabiduría y Actividad) situado en la elevada división del Séptimo Plano Cósmico, y que incluye en su reino los sistemas de evolución que se realizan en los planetas conocidos. En el mundo más elevado de este plano cósmico, en el que habitamos, se le encuentra como Dios, pero debajo de él ya no es Dios. Se expresa así mismo en diferentes mundos, así como los diversos reinos, humano, Angélico, arcangélico, etc., y por lo tanto no lo vemos en la humanidad hasta que alcancemos ese gran mundo que en ocultismo se llama Mundo de Dios, donde el Dios Triuno es.

El Iniciado más elevado del Período de Saturno había alcanzado el punto en el que se hizo uno con el más elevado aspecto del Dios Triuno, así que Se le llama El Padre, el padre de todos los que se desarrollan en nuestra evolución. El que le sigue en gloria, el Iniciado más elevado del Período Solar, se había desarrollado hasta unirse con el segundo aspecto del Dios Triuno, y por lo tanto es El Hijo. Este es el Cristo Cósmico, y un rayo de él entró en el cuerpo de Jesús. El tercer Gran Ser, el único Engendrado, que se menciona en la sentencia del credo cristiano, es aún mayor que Jesús y Cristo, pero no tenemos que tratar de Él por el momento. Sin embargo, es conveniente saber que el Espíritu Santo, el Poder de Dios obrando en todas las naciones, es Jehová, el Iniciado más elevado del Período lunar. Véase: Absoluto y Ser Supremo.”

            Vemos que Dios es fuente de toda vida, libre de toda limitación trascendiendo a la existencia de cual cosa y su interferencia es total uniabarcante, ejerciendo Poder, en base a su extrema Sabiduría como esencia indefinible pero cierta, donde el Amor es la suprema expresión que todo lo abraza, es el vehículo con el se manifiesta, es decir Amor es Dios, Dios es Amor.   Vamos conociendo ahora un poco más de las características, virtudes, vehículos de nuestro Padre para comprenderlo y así, ayudarlo, ya que si no conozco a mi Padre, como podría interesarme en ayudarlo, si no sé de su naturaleza, no sé si me engendró y tampoco sabría para qué ayudarle y mucho menos en qué y cómo lo haría.

            Rodolfo W. Trine en su obra “En Armonía con el Infinito” expresa en una definición más que precisa que Dios es: “La suprema causa central del universo, Espíritu de Vida y Poder Infinitos que está detrás de todo, que todo lo anima, que se manifiesta así mismo en y a través de todo; aquel principio increado de vida del cual todo ha emanado, y no sólo del cual todo ha emanado sino del cual todo sigue emanando continuamente”. (Es decir, no hay reposo o estancamiento, hay actividad constante)  Señala en la misma obra que: “Este infinito Poder está creando, trabajando, rigiendo y gobernando por medio de eternas e inmutables leyes y fuerzas que corren por todo el Universo, que por todas partes nos rodea.  Cada acto de nuestras vidas diarias está regido por las mismas grandes leyes y fuerzas…. En cierto sentido, nada hay en el gran universo sino la ley.” Inferimos que si nuestro Padre sigue trabajando, creando, expandiéndose, hay leyes que rigen esa labor continua, que Él y nuestros Hermanos Mayores y Menores cumplen,  respetan y deben respetar, por supuesto, nosotros no estamos exentos de hacerlo.   Me pregunto ahora ¿qué labor desarrolla nuestro Padre? ¿En aspecto de esa labor podríamos ayudarlo? Ya que si mi Padre terrenal tuviese una tienda, lo ayudaría con las mercaderías, la caja, la casa, el jardín o en lo que él me encomendase, pero en esa situación ¿qué puedo hacer?  Para esto, me gustaría deducir de los efectos, a las causas para poder determinar en modo muy general, la manera en qué podríamos ayudar a nuestro Padre.

            Como podemos ver, estamos en la parte del mundo que se denomina Occidental y Cristiano, evangelizada por los seguidores del dulce Nazareno Maestro Jesús el Cristo quien enseñó “su” doctrina por medio de alegorías, parábolas y realidades en la Palestina ocupada por el Gran Imperio Romano hace más de 1.973 de acuerdo con la edad cronológica señalada por nuestra religión.  Como estudiantes a aspirantes rosacruces y cristianos, sabemos que los así llamados “Ángeles Archiveros” guían a los espíritus por encarnar hacia qué zona geográfica, país y/o familia les convendría por elección propia, desarrollar actividades en ciertas circunstancias a consecuencia de eventos y omisiones de una vida pasada.  Es  así entonces que nos damos cuenta que si hemos tenido la bendición de encarnar en este hemisferio y con esta religión, que debemos perfeccionarnos en la misma, la religión cristiana (sea cual fuere su subvertiente) y es a través de sus profetas, libros y enseñanzas que podríamos vislumbrar los modos y medios de ayudar a nuestro Gran Padre, por ej.: respetando los 10 mandamientos que Jehová Dios a la raza que luego fue raza raíz de nuestra raza aria, el mandamiento de amar a tu prójimo como a ti mismo, no juzgar a nadie porque seremos juzgados con la misma vara, etc.

Los aspirantes y estudiantes de la Fraternidad Rosacruz, vemos a través de la obra “El Concepto Rosacruz del Cosmos” vemos que Dios aislándose así mismo en cierta porción de espacio crea un Sistema Solar para la evolución y el aumento de su propia conciencia. Incluye en su propio Ser huestes de gloriosas Jerarquías, de para nosotros, inconmensurable poder y esplendor espiritual. Esas jerarquías son el fruto de las pasadas manifestaciones de ese mismo Ser y también de otras Inteligencias, de decrecientes grados de desarrollo hasta las que aún no han adquirido un estado de conciencia tan elevada como el de nuestra humanidad actual. Por lo tanto, estas últimas no podrán acabar su evolución en este sistema. En Dios - ese Gran Ser colectivo- existen seres inferiores de toda clase de inteligencias y de estados de conciencia, desde la omnisabiduría hasta la inconsciencia, más profunda aún que la del trance profundo. Durante el período de manifestación con el que estamos relacionados, esos seres de varios grados están trabajando para adquirir más experiencia que la que poseían al principio de este período de existencia.

Aquellos que, en manifestaciones anteriores, habían alcanzado el más alto grado de desarrollo, obran sobre los que aún no han desarrollado conciencia alguna. Inducen en ellos un estado de conciencia propia, con la cual pueden seguir trabajando en lo sucesivo. Los que ya habían principiado su evolución en un Día de Manifestación anterior, pero que no han progresado hasta llegar a un grado superior cuando aquél terminó, prosiguen ahora su tarea nuevamente, de igual manera que nosotros proseguimos nuestro trabajo cada mañana después de la noche de reposo anterior. Todos estos seres, sin embargo, no continúan su tarea desde el primer momento de manifestación. Algunos deben esperar hasta que los seres que les preceden hayan creado las condiciones que son necesarias para su progreso ulterior. No hay ningún proceso instantáneo en la Naturaleza. Todo es un desarrollo extraordinariamente lento, un desenvolvimiento que, aunque lentísimo es absolutamente seguro y alcanzará la suprema perfección. De igual manera que hay estados progresivos en la vida humana: Infancia, adolescencia, virilidad y decrepitud, así también en el macrocosmos existen los diferentes estados correspondientes a los varios períodos de vida microcósmica.

Siendo la evolución el objeto de la vida, la completa realización debe ser un hecho, así que los deberes del hombre consisten en colaborar con todas las fuerzas positivas –no negativas o neutras- en el perfeccionamiento propio, el de sus semejantes y el de todos los seres sin distinción de reinos.  Vemos que es mucho lo que hay que hacer al querer ayudar a nuestro Padre, debiendo lógicamente ser nuestra misión en la vida que Dios (en quién vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser)  que el mismo pueda conducir en verdad los hilos de nuestras vidas. Y para ello debemos de tener y respetar ciertas reglas espirituales, morales, físicas y sociales como las que veremos ya que por analogía a nuestros padres en casa los ayudamos manteniendo el orden, cuidando de nuestros hermanos más pequeños, a veces tenemos que atender a nuestros sobrinos, otras veces regar el pasto o plantarlo, ir al supermercado por ellos, porque no pueden, etc. así somos colaboradores con él en este Plano de existencia y en esta Oleada de Vida.   Y para poder hacer eso con nuestros padres terrenales, debemos ya entender el idioma que hablamos, ser responsables, escribir también en el idioma en que nos desenvolvemos, porque o si no, nos pondrán también una niñera y no podremos colaborar con nuestros padres.

El aspirante a cristiano o a rosacruz ya no puede ni debe seguir teniendo niñeras, porque el velo de la vida en todas sus dimensiones se le descorre ante él, a fin de que pueda ya incorporarse a esas legiones de luz y buena voluntad por que su tiempo de colaboración con la presente Oleada de Vida ha llegado.  Liberándonos de los apegos y lastres pesados e innecesarios para la evolución que abundan en nuestra presente vida es que podremos incorporarnos responsablemente a la cadena de servidores conscientes de Dios en este planeta.  Esta liberación es elevarse de lo Ilusorio a lo Real, de lo transitorio a lo eterno; es decir debe ser trascendente, esta libertad es la que está relacionada  con la búsqueda y encuentro con Dios; es sobresalir cada día de las materialidades de la vida, que amordazan al corazón y no le permiten sentir, gozar, vivir en su plenitud íntima, ya que en la misma anida la joya más preciosa, Dios.

Para conocer nuestros deberes para con el Creador  es necesario desembarazarse de prejuicios, pensamientos que interceptan nuestros buenos deseos de paz, cordialidad, buena voluntad y fraternidad.   Nunca sabremos con certeza los deberes que el Altísimo quiera que realicemos, si es que no nos esforzamos ya que si vamos hasta la mitad de la montaña, Dios baja hasta esa mitad para ayudarnos, pero si nos quedamos al pie de la misma, no vendrá a nosotros. 

Es urgente en cada uno de nosotros el despertar de la consciencia ya que no existe peor pecado que el de la ignorancia, ya que el Dios para encargarnos alguna misión debe elegir a una persona que esté capacitada perfectamente, que llena los requisitos necesarios, y por nuestra parte debemos suponer que un Ser Divino emplearía por lo menos tan elemental sentido común y no elegiría a ninguno que no estuviera a la altura de su cometido. Para ello, Francisco Nacher ha realizado una compilación de una serie de actitudes y normas, que para los aspirantes cristianos rosacruces nos podría ayudar a llegar a la meta de dar una mano a nuestro Padre en este estadio evolutivo:

 

1. Servir a los demás: si somos parte de Dios, quiere decir que hemos de actuar, pensar, desear, sentir, hablar o hacer de acuerdo con Él y sin perjudicar a nuestro prójimo quien es otra chispa divina como nosotros y tan parte de Dios como nosotros.  De otro modo nuestros actos irían a la vez contra Dios y contra nosotros mismos, que es lo que ocurre con casi todos los hombres en funcionamiento de la Ley de Retribución.  Al tener un destino común es de esperar que nos ayudemos porque si uno avanza mucho, y los demás se quedan atrás en la evolución, de nada sirve ese adelante, a no ser que el adelantado se detenga y dedique a ayudar a los que van detrás.  Recordemos además de que en nuestras vidas pasadas, hemos contraído deudas que hay que ir pagando en las siguientes existencias y esos pagos hemos de realizarlo mediante el servicio a los demás que, aunque no los recordemos, probablemente sean nuestros antiguos acreedores. 

Entonces ¿qué es el servir desde el punto de vista de la espiritualidad? Si lo que tratamos es de evolucionar sin impedir la evolución de los otros (porque entonces no evolucionaríamos por ir en contra de nuestra evolución) habremos de desterrar de nuestro carácter el egoísmo, puesto que se basa en el propio beneficio a costa de los demás.  Por lo tanto el servicio debe ser altruista, exente de egoísmo, sacrificando los intereses propios a los ajenos siempre que se trate de ayudar.   El verdadero sacrificio ha de contar con tres elementos: la libre voluntad de hacerlo, el amor y la íntima satisfacción que produce.  El verdadero sacrificio (o sacro oficio, oficio sagrado) surge del alma que sabe que todos somos uno y querramos o no, lo comprendamos o no, somos custodio en todo momento de nuestro hermano.

  El hombre empezó sacrificando al prójimo a los dioses. Luego, en un estadio más elevado de la religión y de la comprensión de sus misterios les sacrificó animales.  Y por fin, con Cristo, se sacrifica a sí mismo, es ese el recorrido de la evolución.  Hemos de tender a ofrecernos nosotros mismos como sacrificios vivientes, conscientes y libres.  Obviamente, sin dejar de atender nuestros deberes para asumir el de los demás, ni quedarnos en la calle.  Max Heindel dijo: “El servicio altruista y desinteresado que hacemos a los demás es el camino más corto, más seguro y más gozoso hacia Dios”.

2.  Ver lo bueno en todo y todos:  Se nos dice “Teniendo fe inquebrantable en la sabiduría y bondad de Dios, trabajará de acuerdo con la evolución, procurando hablar, actuar y ver solamente lo bueno en su relación con los demás”.  Si Dios es perfección, belleza, bondad, verdad siendo el mundo su expresión, nos resultará fácil ver la mano de Dios en todo y percibir la vibración de Él en cada ser, en cada rayo luz, en cada animal, en cada hombre. En la sociedad en que vivimos ha arraigado tanto la crítica que ya parece algo natural consustancial al hombre: la oposición política critica “todo” lo que haga el gobierno; la prensa critica todo lo que dicen los demás periódicos; las cadenas de televisión nos exhiben tertulias dedicadas a criticar y a airear los vicios y los defectos de las personalidades más o menos conocidas; a nosotros mismos, nos resulta difícil tomar parte en una conversación en la que no se hable mal de

alguien, generalmente amigo o conocido. Max Heindel resume esta idea con otra muy sugeridora: “es cierto que el sol tiene manchas. Pero sería estúpido fijarnos en las manchas

cuando su luz es inmensa, es inabarcable, es cegadora y, además, nos da la vida”.

3.   La verdad: El precepto dice: “Siendo la verdad, la honradez y la justicia cualidades fundamentales de la dignidad interna, intentará expresarlas en todos sus pensamientos, palabras y acciones”.    Cuando uno estudia las Enseñanzas y se familiariza con los entresijos del mundo y acepta y comprende el funcionamiento de las leyes de Renacimiento y de Retribución, y estudia la muerte y el período post mortem y el nuevo renacimiento, empieza a ver la luz y a comprender y a responderse preguntas que no tenían respuesta y a explicarse procesos ininteligibles, a dar explicaciones y hasta a prever el porvenir. ¿Qué le ha ocurrido? Que ha conocido la Verdad. Y la Verdad lo ha hecho libre.

4.  No envidiar:   Dice el precepto: “Sabiendo que sus circunstancias actuales son el          resultado de sus acciones pasadas, y que puede construir su destino futuro mejorándolo por medio de sus actos presentes, no deberá envidiar a otros, sino que dedicará sus aspiraciones a ejercitar su divina prerrogativa del libre albedrío, sembrando buenas semillas para el mañana”.

La envidia es uno de los vicios que más desgracias ha producido a lo largo de los tiempos. Y el envidioso, uno de los seres más desgraciados que se pueden concebir. Porque, víctima de ese resquemor interno, que le corroe permanentemente, se ocupa siempre más en mirar al plato ajeno y en apreciar y desear lo que no es suyo, que en valorar lo propio y en tratar de incrementarlo con el propio esfuerzo.   No en balde, la Escritura ha convertido la envidia en el pecado de Caín. Porque sólo ella es capaz de hacer a un hombre matar a su hermano.

Mientras uno está en el mundo, sin poder ver claro ni conocer los mecanismos que lo rigen; mientras la meta son los bienes materiales o la riqueza o el poder o la fama o los placeres de los sentidos, es fácil comprender al envidioso. E, incluso, serlo. Pero, en cuanto se establece contacto con las Enseñanzas, se comprende su sinrazón. Y, cuando se profundiza en la Ley de

Retribución, y se sabe que a nadie se le regala nada y que todo tiene un precio que es el correspondiente esfuerzo y que, por tanto, cada uno recibe lo que ha sembrado.

5.      El ser equilibrado: El precepto reza: “Considerando que el silencio, en verdad, es uno de los auxiliares más efectivos para el crecimiento del alma, buscará siempre un medio ambiente de paz, equilibrio y quietud”.Por supuesto que lo ideal es el silencio. Pero no está al alcance de todos. Se puede  asegurar que los que estamos hoy aquí, en una vida anterior, o en varias, ya hemos sido monjes o monjas o anacoretas o mendicantes o peregrinos, y ello nos ha permitido un avance espiritual que ha hecho posible que, en esta encarnación nos hayamos interesado por las Enseñanzas. Entonces estuvo muy bien. Nos vino muy bien. Era su momento. Nos retiramos del mundo, nos centramos en nosotros mismos y dimos un paso adelante en nuestra propia evolución. Pero eso ya lo hicimos. Ahora se nos pide algo más. Algo mucho más difícil: Hacer lo mismo, pero en medio de la sociedad, rodeados de ruidos y de gente y de problemas, de responsabilidades, de tentaciones, de caídas, de ejemplos y de reclamos, que hacen muy duro encontrar ese silencio que nos conduzca al necesario equilibrio.  Cristo lo dijo sin rodeos: “El Sendero es angosto y empinado”. Pues en él estamos los estudiantes. Cristo, sin embargo, no se quedó ahí. Después de esa afirmación, totalmente cierta desde el punto de vista del mundo, añadió, con la misma claridad: “Yo soy el camino”. Es decir, Él nos lo mostró. Y nos lo mostró pasando por todos y cada uno de los inconvenientes que se pueden encontrar y sobreponiéndose a ellos y venciéndolos y llegando así a la meta.   Si podemos disponer de unos minutos cada día en un rincón de nuestra morada, para orar, para meditar, para reconocer , recordar y grabarnos en la mente que somos un espíritu inmortal y que somos parte de Dios y que Él está con nosotros porque es el primer interesado en nuestra evolución, lograremos ese aislamiento de que se nos habla y, su consecuencia automática será el equilibrio. Que no nos domine el cuerpo de deseos y sea la mente sea quien dirija nuestra vida, con la ayuda del corazón. Y que el corazón ame y nos permita amar, pero racionalmente.   Es decir, la meta rosacruz: pensar con el corazón y amar con la mente.  Ése es el verdadero equilibrio.

6.      Tener confianza en nuestro Padre: cuando estamos  convencidos de que somos partes de Dios, de que somos espíritus virginales, inmortales, destinados a convertirnos, eso sí, con nuestro esfuerzo, en dioses creadores como nuestro Dios Creador. Si sabemos que nuestro verdadero ser, nuestro verdadero yo es un espíritu inmortal, y tratamos de descubrirlo y de facilitarle cada día y en cada momento el que asome al mundo y asuma su papel de director de nuestra vida, los miedos que tengamos se esfumarán como por encanto. ¿Qué hemos de temer si Dios está con nosotros, si somos Él, si somos inmortales, si el cuerpo físico es sólo una envoltura, una vestimenta, un instrumento desechable? Por eso, el estudiante rosacruz se caracteriza por su confianza en sí mismo, en su Yo Superior, al que está esforzándose por facilitar la tarea. Con esa confianza en su mente y en su corazón, el estudiante rosacruz puede acometer cualquier labor y realizar cualquier hazaña y no arredrarse ante peligros ni amenazas ni desgracias ni contratiempos. Sabe que Dios está con él y eso le basta y le sobra.

7.      Meditar:   La meditación es el procedimiento que el estudiante rosacruz utiliza para establecer y mantener el contacto con su Yo Superior.  Supone un aislarse del mundo físico y un elevarse a los planos mentales concretos, a los que el Yo Superior tiene fácil acceso o, a ser posible, a los mentales abstractos, que son su domicilio, para recibir de él las intuiciones y aclaraciones y expansiones de conciencia que le van a permitir avanzar y seguir abriendo brecha para que el dominio del Yo Superior sea total. Al principio, la meditación necesita determinados requisitos de tranquilidad, relajación, etc. Pero, con la práctica, el estudiante puede meditar en cualquier lugar y en cualquier situación y puede pasar instantáneamente del estado de vigilia al estado de meditación y hasta permanecer, sin dejar la vigilia, en la meditación. Una especie de piloto automático, pero de nivel superior. Otro método tan necesario como la meditación para el contacto predominio del Yo Superior lo constituye la oración. Consiste en elevarse, en aspirar, en tender a la unión con Dios, en agradecerle la vida, y cuantos dones nos ha proporcionado gratuitamente, y la ayuda que permanentemente nos presta, y ofrecernos para colaborar en la realización de Su plan creativo, es decir, para desarrollar nuestro papel como partes necesarias de ese plan divino que somos.  La oración nos eleva a planos muy altos. La altura alcanzada dependerá de nuestra devoción, de su intensidad y, de su frecuencia. Cuanta mayor devoción, cuanta mayor intensidad devocional y cuanta mayor frecuencia, más alto llegaremos y de mayor elevación será la descarga energética que recibiremos en respuesta. Así nos iremos acostumbrando a las vibraciones de aquellos planos, que harán vibrar nuestros vehículos y, con ello, tender a reproducirlas y a evolucionar rápidamente.   Aún hay que añadir dos ejercicios diarios para el estudiante rosacruz: la concentración y la retrospección.  

8.      La constancia:  el precepto señala que: ““Sabiendo que el fracaso está solamente en dejar de luchar contra cualquier obstáculo, continuará paciente y persistentemente, tratando de vivir los elevados ideales enseñados por Cristo.”   Max Heindel no se cansa de repetirnos que jamás debemos dejar de intentar lo que pretendamos conseguir. Que no debemos darnos por vencidos a causa de los fracasos o de los errores o de las caídas. Si tenemos la mente fija en el objetivo y nos esforzamos con verdadera voluntad, lograremos lo que nos propongamos. Y ello, basados en dos verdades fundamentales: la de que la mente es creadora y la de que la energía sigue al pensamiento. Si la mente es creadora - y de eso no nos cabe duda, a la vista de lo que está haciendo el hombre con el planeta en que vive, todo ello, fruto de su pensamiento, siempre previo a la acción - y la energía sigue al pensamiento, lo cual queda demostrado por los mismos hechos, ¿dónde está el problema para evolucionar debidamente, una vez conocidas las normas que rigen el mundo? Se nos dice que hemos de orar sin descanso, no pretendiendo que dediquemos el día a rezar, sino que actuemos en el cumplimiento de nuestras responsabilidades y nuestros cometidos, conscientes de que estamos haciendo lo correcto, lo que en el Plan divino se espera de nosotros. Y así, repitiendo esa elevación a las alturas, provocaremos una casi permanente evocación de energía que nos hará más fácil el camino y, por tanto, más accesible el objetivo.   Se nos ha dicho que debemos perdonar hasta setenta veces siete, es  decir, siempre, es decir, repitiendo el perdón. Porque si repetimos el perdón, acabaremos haciendo que quien lo recibe recapacite y se dé cuenta del error en que está sumido y rectifique.  Se nos dice que , cada día, debemos practicar la concentración, la oración, la meditación y la retrospección. Porque ese no dejar de intentar, esa constancia inasequible al desaliento nos hará llegar a la meta.  Sabemos que nuestro cuerpo vital tiene por nota clave la repetición. Y, por tanto, cuando queramos adquirir un hábito positivo como la oración, el servicio, el estudio, la meditación, etc., no tendremos más que repetir el acto en que consista y, llegará un momento en que el hábito estará adquirido y entonces actuaremos positivamente de modo automático y sin esfuerzo de voluntad. Y, si queremos aprender algo, no tenemos más que repetirlo varias veces para que se nos fije en la memoria. Y, si consideramos que la evolución, con todo lo que supone y todo lo que ha logrado a lo largo de los tiempos no es sino repetición, insistencia, constancia en la misma línea, tendremos claro lo que este precepto quiere decir.

9.      Ser humildes:   Dice el precepto: “Conociendo que es imperfecto y se equivoca todos los días, evitará aparentar o presumir en cualquier campo, consciente de que, bien mirado, no sabe nada y de nada tiene derecho a presumir”. La presunción es la característica de los tontos. Cuanto uno más profundiza en los misterios del mundo y de la vida; cuanto uno más se dedica a bucear en el seno de la Creación; Cuanto uno más se esfuerza por descubrir nuevos campos y adquirir nuevos conocimiento, más se hace consciente de que por cada cosa nueva que aprende, aparecen ante sus ojos miles más por aprender.  No cabe, pues, el orgullo ni la presunción ni la búsqueda de la admiración de los demás en un estudiante honesto. Ni debe tampoco fomentarlo en otros. Hemos de tener claro que cada cual alcanza el nivel a que se hace acreedor y que, cuando uno se eleva en la evolución, aunque sea un milímetro, se está aproximando un milímetro a la perfección y, si eso es así, y sabemos que en la perfección no existe vanidad ni orgullo ni presunción, está claro que si admiramos a alguien y fomentamos la admiración de los demás, estamos caminando en el sentido opuesto al de la evolución y haciendo un flaco favor al hermano que, con su esfuerzo, do un paso adelante. El culto a la personalidad es, pues, nefasto para todos, el admirado y los admiradores. Nadie es más ni menos que otro. Todos somos espíritus virginales iguales. Todos somos inmortales. Lo único que nos diferencia es la habilidad que hemos ido mostrando, a lo largo de las eras, para construir nuestros vehículos más o menos manejables por nuestro propio espíritu y capaces de permitirle expresarse en este mundo y en los demás inferiores. La humildad supone inteligencia. Pero no la falsa modestia, que no es más que hipocresía. No el servilismo rastrero, que no es sino búsqueda de recompensas más o menos confesables. No. La humildad de que se nos habla en este precepto nace de la consideración de que, ante Dios, comparados con Dios, no somos nada. Y Dios nos ama a todos por igual y nos presta su ayuda cuando se la pedimos y desea, más que nosotros, porque para eso nos ha creado, que le ayudemos a realizar Su plan creador. Y, por tanto, presumir es irracional, ilógico, infundado. Y el que presume, no hace sino demostrar que no ha entendido nada de lo que las Enseñanzas pretenden despertar en nosotros.

10.  Aspirar en forma elevada: el precepto, podría decir: “Conociendo que la energía sigue al pensamiento, no dejará jamás de aspirar a lo alto, a la perfección, a la unión con Dios por medio del trabajo en la viña del Señor.” La curiosidad no está por casualidad en la naturaleza del hombre. Porque la curiosidad es lo que nos hace movernos hacia lo que no conocemos. Y desentrañarlo hasta, como hacen los niños con los juguetes, “ver qué tiene dentro”, cómo funciona. Y esa tendencia al conocimiento, que equivale a decir hacia arriba, hacia Dios, Creador de todo, es lo se  llama aspiración cuando uno llega al principio del Sendero, esa curiosidad se ha convertido ya en aspiración y casi en necesidad. Porque a uno empieza a urgirle ya el encontrar respuestas. Y, aunque las encuentre - que, si busca seriamente las encontrará - cada vez desea más y cada vez necesita más, porque el hambre del alma se ha despertado y al alma sólo la podemos alimentar con conocimientos elevados y profundos y positivos. Ésa es la aspiración que necesitamos y que nunca hemos de permitir que se nos marchite. Ésa es la aspiración de los místicos a unirse a Dios sin hacer preguntas. Pero también es la aspiración de los ocultistas, de conocer a Dios para unirse a Él mediante la comprensión.

11.  No contaminar:  este precepto agrego en el sentido de no tener pensamientos ni deseos bajos por propia voluntad y decisión, a fin de no sólo mejorar a mí mismo sino evitar agregar más contaminación y polución mental en esta sociedad, en este país ni al planeta en el cual vivimos.  De todo lo que se hace en el planeta tierra, tiene repercusiones en el Cosmos, siendo los vecinos más desordenados y mal pensados probablemente de la Galaxia ya que formamos parte de un todo concatenado y uno.   Así mismo, debemos bendecir siempre a todo y a todos y en especial a nuestra madre tierra por lo que nos da como organismo vivo y evolucionante que es.

12.  Desarrollar las potencialidades: espirituales, de acuerdo a nuestra estado evolutivo actual, con métodos seguros y armoniosos, en poder ponernos al Servicio desinteresado y amoroso de nuestro Padre Dios y poder realizar su Voluntad, quien nos encargará en tiempo y momento oportuno la misión.  Pero si guardamos esas potencialidades para otra vida o no queremos utilizarlos por prejuicios, ciertos temores estamos siendo egoístas no compartir esos dones con nuestro Padre Celestial estamos desperdiciando una oportunidad brillante de adelantar en la escala espiritual no solo nuestra sino de toda la humanidad, y hoy día, es más necesario que nunca, que el Padre tenga a disposición servidores y sembradores del bien, el amor, la paz, la fraternidad entre todos los así llamados seres humanos, para entrar con pie firme y amoroso a la ya cercana era de Acuario.

Miguel Achucarro 

Queridas Hermanas y Hermanos, Que las Rosas florezcan sobre Vuestras Cruces.