La epigénesis y cómo acrecentar las causas nuevas  

 

El presente trabajo fue elaborado con recopilaciones de varios libros de nuestro amado Instructor Max Heindel, con el deseo que sirva de Guía a los aspirantes a la Vida Superior (humildemente por cierto por que el tema es amplio y profundo). Pretendo bosquejar a grandes rasgos el camino que el Ego, (nuestro Yo conciente), debe realizar, para tomar el timón de nuestra vida en la presente encarnación.

Nuestro objetivo es: que reconozcamos para qué es útil la epigénesis, destacar los procesos para su aplicación y recoger algunas propuestas   para acrecentar nuestra capacidad de crear.

Antes de compenetrarnos en el sendero que recorre el Ego, afirmamos, que el ser humano es dueño  de  todas las potencialidades posibles sólo hace falta atreverse (más adelante veremos por qué). El Espíritu tiene  muchos recursos e instrumentos, en este caso abordaremos algunos por lo que resaltamos la interpretación obtenida del libro   “El Concepto Rosacruz del Cosmos”, sobre la doble naturaleza de la epigénesis:  trata de la fuerza para obrar el espíritu,  desde el momento de la reencarnación, como facultad latente para la expresión individual original no sujeto a las acciones pasadas, por un lado, y luego su puesta en acción para el desarrollo del  Ego  evolucionante en su progreso en la presente encarnación.” 

 

Seguidamente explicaremos por separado:

Desde el momento de la reencarnación el Ego evolucionante es ayudado por los Ángeles Archiveros y los señores del Destino y otros  habitantes del Mundo Celeste a incorporar en él la quinta esencia de sus primitivos  cuerpos vitales  de tal manera que forme un tipo especial de cerebro, y  además, a hacer un pequeño trabajo original. Esto tiene lugar para que en la vida venidera pueda haber  sitio  para la expresión individual original, expresión que no está   determinada por las acciones pasadas.

Corrientemente existe una tendencia a pensar que todo lo que ahora existe  es el resultado de algo que existió  previamente, si este fuera el caso no habría margen  para esfuerzos nuevos y originales que produzcan nuevas causas. La base real de la evolución  es un influjo  continuo de causas nuevas y originales, esto    se convierte en algo más  que un simple desdoblamiento o desarrollo de cualidades latentes.

 

Así también, los Grandes Seres de inconmensurable Sabiduría    antes de la reencarnación ayudan al Ego en la construcción del nuevo cuerpo vital, el colocarlo en el alrededor ambiente y con cierta familia. Además  imprime en el éter reflector del cuerpo vital de tal manera que  las escenas de la vida que  seguirán   se reflejen en él. El Ego al reencarnar en la presente vida, ya en el seno materno viene con esta determinación, que se hace como  un espacio de trabajo original, no sujeto a la Ley de Causa y Efectos; por otro lado el espíritu evolucionante que todos y cada uno de nosotros Somos, depende para su desarrollo del estado de conciencia, de Sí mismo o sea del Yo. Esto se fundamenta en nuestro origen,  en los inicios de los Períodos de Manifestación, desde el momento que Dios diferencia dentro de si mismo los espíritus virginales, como chispas de una llama, de la misma naturaleza que ésta, dando todas las posibilidades  que tiene el Divino Padre por ejemplo crear, incluso recibe el germen de la voluntad independiente (elección hecha por el propio dictamen, también conocida como “libre albedrío”), estas dos cualidades (capacidad de crear y aplicación de la voluntad), se ponen en acción a medida que crecemos en conciencia.

 

Seguidamente extractamos del diccionario Rosacruz el concepto Voluntad: es lo que gobierna los universos manifestados, y único principio del movimiento abstracto eterno o su esencia animadora. Uno de los atributos esenciales del espíritu, por el cual éste determina y realiza los actos que desea y cuya elección efectúa por la facultad, que le es inherente,  el libre albedrío. Se ha definido como “el Yo en Acción”.

 

Por otro lado, el estado de Conciencia, es un paso de avance, un pequeño escalón   que nos hace reconocer los atributos esenciales y las modificaciones que en si mismo experimenta el Espíritu humano; así  también si  hemos adquirido algo que nos hará ver más claro en el sendero espiritual. A esto se agrega, el poder del pensamiento, como herramienta que impulsa  a obrar por reflexión y elección libre. Pudiendo conducirnos a la evolución, esta es la “historia del progreso del Espíritu en el tiempo”.

Resaltamos que la facultad latente (estamos hablando de la primer naturaleza de la epigénesis) está disponible como determinación del Ego al reencarnar,  no sujeta a acciones pasadas y de otra manera como heredero de las cualidades divinas para crear y elegir la acción por reflexión y discernimiento, fundamentalmente a través de la mente.

La puesta en acción para el desarrollo del Ego (la 2ª. Parte de la naturaleza de la epigénesis) se da gracias a las cualidades divinas transformadas en poderes dinámicos y facultades aprovechables durante la evolución, mientras  que la voluntad independiente, se manifiesta en los puntos de partidas nuevos y originales.

 

Nuestro origen divino nos da la clave para reconocer a nuestro Ego con vida eterna, y  así también la evolución de la forma, estos  se perfeccionan con  nuestros vehículos: físico, vital, de deseos, mental y con ellos la evolución de nuestro triple espíritu, apuntando al crecimiento y mejoramiento del Cuerpo Alma.

 

Nuestra literatura rosacruz habla del alma como la quinta esencia de los tres vehículos inferiores y de la experiencia de estos, implica, rectitud en el pensar y obrar. Esta esencia es extraída por el Ego y la emplea como pábulo o sea alimento y sustento de él. El cuerpo del Alma no es un extracto del Alma. Es uno de los vehículos del espíritu. Está compuesto de los dos éteres superiores del cuerpo vital (éter de luz y reflector).  El cuerpo del Alma está íntimamente ligado con el cuerpo de deseos y la mente y es más sensible  al contacto espiritual  que los dos éteres inferiores  (éter químico y de vida). Es  el vehículo de la inteligencia y es responsable de todo lo que al hombre hace, verdaderamente, hombre.

 

Por lo que se puede afirmar que la epigénesis es:

a)           La facultad o poder que facilita la expresión de la originalidad individual y que hace realmente posible la creación.

b)           Durante la vida presente la cualidad de epigénesis  está en actividad al encarnarse el Ego evolucionante, esta cualidad es: el “poder poner en acción”  a un número  limitado de causas nuevas, las cuales no están  determinadas  ni impuestas (a nosotros) por nuestros actos del pasado.

c)            La facultad espiritual que el Ego dispone como aptitud y fuerza,  que nos permite capacitarnos, si así es nuestra voluntad, para abrirnos paso hacia esferas de Poder y actividades provechosas muy superiores.

d)           La divina actividad creadora fundamental de la evolución.

e)           La cualidad de Genio que el Ego tiene, como inclinación dirigida comúnmente en sus acciones, permitiendo  inventar los mejoramientos que conducen a la perfección.

f)             El proceso de poner en movimiento una nueva causa, de la cual resulta un nuevo efecto.

g)           Es el tercer factor en la “Triada de Progreso”: involución – descenso en la materia;  evolución -  emergencia de la materia, y epigénesis – creatividad.

h)           Esta descansa en la libre voluntad y para tener éxito, debe descansar  en el conocimiento de lo que había antes, en el entendimiento de la ley natural (Ley de Causas y Efectos, Renacimiento, etc.) y las lecciones de la experiencia, bien sean personales o indirectas.

 

Habiendo puntualizado estos conceptos sobre la epigénesis estas se refieren a “cualidades naturales” como disposición del Ego, a la capacidad ganada por el esfuerzo y al uso de la voluntad.

 

Por lo que resumiendo decimos que la  Epigénesis es, la divina actividad creadora, puesta  de manifiesto por el Ego evolucionante, se ve aumentada  por las cualidades de Genio, cuando sus inclinaciones son producto de nuestra capacitación y son direccionadas  por las virtudes del recto vivir (la vida),  como también por el perfeccionamiento de nuestros vehículos inferiores y superiores, lo que  hace accionar la libre voluntad para generar causas nuevas, las cuales no están  impuestas por los actos del pasado.

 

Cabe reflexionar que la facultad latente dispuesta como espacio para crear cosas nuevas no sujetas a acciones pasadas, recién se puede poner en práctica cuando se tiene conciencia  con el uso de la mente, por lo que buscaremos  responder qué hacer para fortalecer las facultades del Espíritu. Por otro lado  insistimos en la definición de la epigénesis, en la parte que ésta se va desenvolver en forma más amplía si utilizamos las cualidades de Genio; seguidamente así los abordamos:

 

Para fortalecer las facultades del Espíritu, identificamos los instrumentos y escenarios siguientes:

 

La mente, su instrumento principal,  es el foco que está en contacto con el Mundo del Pensamiento este es el vínculo para que el Ego evolucionante utilice a ésta  con los otros cuerpos para que sean  instrumentos que le sirvan a los planes de Dios y estar al servicio de la Vida Una.

 

El Mundo del Pensamiento es el escenario donde se encuentran y unen el Espíritu y el cuerpo. La Región del Pensamiento Concreto suministra el material en que se envuelven las ideas generadas en la Región del Pensamiento Abstracto, manifestándose como pensamiento – formas o imágenes  mentales, actuando como reguladores o balancines de los impulsos engendrados en el Mundo el Deseo por los impactos que reciben del Mundo Físico.

 

El Ego evolucionante, para fortalecer sus facultades, requiere de una vida recta, llena de virtudes, con actitudes y acciones de prudencia  (discernimiento); debe acompañar con una disposición de estar al servicio de Dios, a través  de la practica  permanente de los ejercicios recomendados  al aspirante a la Vida Superior. Estos son:

1)     Concentración: busca dominar  los pensamientos, para adquirir los conocimientos.

2)     Meditación: esta práctica permite conocer en esencia, todo lo que la mente ha enfocado en la concentración. Nos enseña lo referente a la forma.

3)     La observación: como una función básica por donde ingresa las informaciones del Mundo Material.

4)     Discernimiento: para cultivar la facultad del razonamiento lógico.

5)     Contemplación: para tratar  de ver la vida Una. Nos enseña todo lo referente al aspecto vital de la vida.

 

Estos ejercicios llevaran a potenciar al  pensador vigoroso, podrán determinar y encaminar  acciones Altruistas y de Servicio a los demás, las que darán brillo con el tiempo al Cuerpo del Alma.

La actitud del Servidor es la de obrar con decisión sin ponerse a discurrir  sobre si hace bien o mal, sobre si el sujeto lo merece o no lo merece. Se debe convencer que cuando obra con la debida actitud de desinterés  e impersonalidad, recibirá la luz que le haga falta para cumplir su cometido, al servir a sus semejantes de esta manera aprenderá a obrar con espontaneidad, sin vacilaciones ni dudas.

 

Los diferentes vehículos del Ego que funcionan en las diferentes regiones deben recibir los alimentos acordes,  para  que se perfeccionen, se vuelvan  sutiles, equilibrados, sabios en mente y corazón.

 

Los ejercicios que acrecientan la facultad del Espíritu, Ego evolucionante, apuntan a:

-          Cumplir con su divino propósito, potenciar su capacidad de generar causas nuevas, estas deben ser encontradas por encima de todo para beneficio de la humanidad y con el deseo de mejorar el bien común.

-          Así también, al poner en acción la epigénesis, el conocimiento debe ser ejercido en el contexto del Amor, siendo la sabiduría el conocimiento atemperado por el Amor.

 

Se pretende ganar en amplitud una mayor capacidad y fortaleza del espíritu para que el Ego crezca, evolucione hacia peldaños superiores, que lo haga  merecedor del crecimiento del Cuerpo Alma y luego sea un auxiliar invisible.

 

La acción de la Epigénesis, puesta en práctica a través de las cualidades de Genio (como capacidad ganada):

Éstas están fortalecidas por la práctica del servicio: “cuando te reconozcas como agente de una fuerza más poderosa que la tuya,  que al penetrar    en ti    infunde el poder de servir. Por la vivencia y haciendo méritos de que somos de la misma naturaleza Divina veamos eso mismo en los demás”.

Otra interpretación nos dice, el servicio: en el mundo físico es la Acción, la empatía en el  Mundo Emocional, y la Comprensión en el Mental.

 

La necesidad de sintonizar y el  transito por el sendero espiritualista en atención a las cualidades de Genio, es decir con inspiración y acción refleja se puede robustecer; y  aquí debemos destacar  la función de nuestra amada Fraternidad la que nos da los elementos para nuestra capacitación, esta supone: intencionalidad, acción y sistematismo de nuestra parte para aprender.

En busca de ese aprendizaje, entre otros, mencionamos algunos ejemplos a seguir:

 

a)  La conciencia como cualidad del Espíritu  Humano   reconoce las modificaciones que en sí mismo experimenta,  al percibir y aquilatar: los objetos, las imágenes y las sensaciones del medio ambiente, que son transmitidas a través de los órganos sensoriales y el cerebro.

Esta cualidad, la de la conciencia, se va perfeccionando en la medida que se dominan los pensamientos, estos son fuerzas que constituyen la función dinámica y al mismo tiempo los elementos que son fuerzas constitutivas de la mente.

b)  La mente debe  contar con ideas, motivos  y ansias edificantes, guiando sus motivos con voluntad determinada y precisa para hacer el bien, de vivir  pleno de satisfacciones y en fin de manera   cada vez más dignificante. Para ello se recomienda la práctica de los valores humanos  como bienes universales, estos pertenecen a nuestra naturaleza como persona, a fin de conseguir la virtud,  bondad y la verdad.

c)   La familia es la primera escuela de las virtudes humanas, que todas las sociedades necesitan, es nuestro primer deber en una escala de valor el cuidar y proteger a la propia familia,  en ella encontramos la fuerza y la paz interior para ayudar eficazmente a los demás.

d)  Los valores hay que vivirlos, debe haber intencionalidad para ello, y la virtud de la Prudencia (discernimiento) (y esto siempre escuchamos en esta Fraternidad) es elegir el bien, sensatez y buen juicio. Estos  nos llevaran a encontrar equilibrio, al analizar los hechos distinguiéndoles de las opiniones y de las apariencias, se podrá configurar  un juicio, esta podrá despertar el mejor estímulo y supone un dominio multiplicador de enriquecimiento personal. Otras virtudes como la Perseverancia, Paciencia, Optimismo, Generosidad, Fortaleza por citar algunos, permiten acumular un poder más determinante para considerar detenidamente   cada cosa que se nos presenten. Juntos con la Prudencia como virtud se amplía la voluntad y por la acción  acertada, con Benevolencia y Amor se acrecienta la Sabiduría llevándonos por este camino podrá fortalecer nuestra capacidad de pensar a fin de elegir    por el propio dictamen   o gusto, es decir nuestra voluntad o libre albedrío.

e)  También  puede ser    por la Fe, esto es el logro de hacer todas las cosas posibles. Esperemos solo lo bueno. No fijemos limitaciones de ninguna naturaleza. Debemos adquirir una actitud mental de “esperar  el bien sin cesar”. Para que la mente funcione de la debida manera debe estar cargada de optimismo y alegría. Confiemos que la riqueza de la vida esta dentro de nosotros. “Nadie ha fracasado mientras pueda empezar de nuevo”.

Un deseo sincero y una Fe inteligente abren el camino hacia la meta.

“Aralume” decía:  = qué la Fe es la voz del Padre que, suave, firme y constante resuena en el interior de nuestra mente y nos lleva de la mano hacia “las cosas no vistas” =

No se requiere realizar más  esfuerzo para apuntar alto en la vida o para exigir    abundancia y prosperidad, que el que precisa realizar, para aceptar la miseria y la pobreza.

Seguidamente los últimos párrafos escritos por un poeta que me impresionó en su momento:

Trabajé por el Jornal de un Lacayo

Sólo para aprender,  acongojado,

Que cualquier Jornal que hubiese pedido a la vida

Ella me lo hubiese dado.

Esto va muy de la mano con la epigénesis como divina actividad creadora, debemos pedir   un Jornal alto a la vida, pero decididamente, esta vez para un crecimiento espiritual que deje como legado a nuestro prójimo, una enseñanza, un camino que nos conduzca hacia el Padre Celestial.

 

f)  Como parte de la tarea de aprendizaje que pueda ayudar a las acciones de Epigénesis es importante descubrir    el área de manifestación de nuestras dificultades y  nuestra Carta Natal  puede  ayudarnos a interpretar en cuales aspectos y escenarios de la vida (por ejemplo Casas), pueden   estar nuestras cuadraturas y frecuentemente convivimos con ellas, justificando que éstas indican y confirman nuestros  quebrantos, se podría vincular si la dificultad está en nuestros vehículos, físico, vital, de deseos o mental, en algunos casos los aspectos de la Cabeza y la Cola del Dragón indican lo que debemos aprender en ésta vida y si sufrimos es para dar una vuelta de hoja, qué ese hecho está  para superar la prueba,  es el mensaje que debemos entender y comprender, no olvidemos que Todo está regido por el Amor de Dios.

Como vimos para la práctica  de la Epigénesis, como capacidad ganada, tenemos varias opciones:

 

a.      Buscar el dominio de los pensamientos para ir perfeccionando la conciencia.

b.      Guiar la mente con motivos y ansias edificantes, y una voluntad determinada para hacer el bien.

c.      Ejercitar el Deber y el Servicio en el escenario más próximo, el ámbito familiar.

d.      Acrecentar la voluntad, el poder del pensamiento y el Amor Universal mediante los valores y su práctica, las virtudes.

e.      Utilizar La Fe y el deseo sincero para conseguir nuestros preciados anhelos.

f.        Seguir mejorando como Egos evolucionantes según los caminos que indica nuestra carta natal.

 

 

Llevar a la práctica estas herramientas  ayudarán a ejercer la epigénesis, todos apuntan a fortalecer: el dominio  propio, nuestros cuerpos: físico, vital, de deseos y mental con los alimentos     acordes  con su naturaleza al nivel de gradación de sus respectivos Mundos, y  por acción refleja los vehículos superiores y el Ego crecerán desarrollando y acrecentando el Cuerpo Alma.

 

Todos en consonancia con el lema y misión Rosacruz: una mente pura, un corazón noble y un cuerpo sano.

 

Hemos visto la utilización de la epigénesis al “exponer cómo fortalecer las facultades del Espíritu”, que es, ganar mayor amplitud para el crecimiento y evolución del Ego, y “las recomendaciones como tareas de capacitación relacionadas con la vida cotidiana”, estos nos llevan como se dijo al dominio propio y a habilidades  espirituales … de lo que podemos extractar  los siguientes principios o elementos  básicos como pilares para accionar la Epigénesis:

 

a)           Disposición  para la expresión individual original, del espíritu, que surge desde el momento de la reencarnación;  la conciencia de Sí mismo y el uso de la mente, en las regiones del Pensamiento Abstracto y Concreto.

b)           Reconocimiento del origen divino, de vida eterna. Con cualidades para la creación.

c)            Libre voluntad: determinación, elección de una cosa sin precepto o impulso externo que a ella obligue. Potestad  de obrar por reflexión y elección libre (Albedrío).

d)           Sabiduría como acciones del Amor Superior (Equilibrio entre la Mente y el Corazón). Manifestación de la Sabiduría y Actividad como aspectos de la Divinidad del     Sistema Solar. La Actividad creadora fundamental de la evolución, es de origen divino, integra el tercer factor de la triada de progreso: epigénesis – creatividad.

 

Observando estos elementos, fundamento para la aplicación de la epigénesis destacamos los dos primeros principios como dados, están presentes:

 

-          Nacemos con la disposición  para la expresión individual original,  no sujeta a las causas pasadas. (puntualizamos esto como una cualidad latente para la aplicación de la epigénesis, sin olvidar que a lo largo de nuestra vida rige la Ley de Causas y Efectos)

-          El segundo principio ya vigente, surge al reconocer el origen divino del Ego, de vida eterna; con cualidades para la creación.

 

Nos queda “la libre voluntad” y la “Sabiduría como acciones del Amor Superior”. Estas nos permiten un amplio escenario de actividades para el desarrollo de nuestra vida la que está enteramente en nuestras manos, esto se relaciona con la primera afirmación al inicio de la lectura  de que “somos dueño de todas las potencialidades posibles”.

Debemos  desarrollar las cualidades mencionadas con mayor persistencia, para ejercitar la epigénesis, como una cualidad de Genio, una inclinación natural, prácticamente con devoción y sublime acercamiento hacia la expresión natural de la divinidad y por ser parte de la chispa de la llama original.

 

Si nos preguntamos cómo conseguir  la acción acertada  que sirva de disparador  para aplicar los dos últimos  elementos  que  sustentan la epigénesis, señalamos:

 

En el proceso de aprendizaje, primero debe haber una adhesión anímica, para estudiar la ciencia del Sendero espiritualista, (parafraseando el texto de las “Cartas Rosacruces”): “de  antemano hay que resolver entrar en el Sendero de la Virtud. Los que quieran  entrar en el reino de Dios comprenderán  los misterios divinos, aprenderán  la verdad y la sabiduría, en proporción a su capacidad para recibir la luz divina de la verdad. Para aquellos cuya vida consiste únicamente en la mera luz de su inteligencia, los misterios divinos de la Naturaleza no serán comprensibles, por que sus  almas no oyen las palabras que pronuncia la luz. Quien abandona  su Yo personal puede conocer la verdad, esta es posible conocerla en la región del Bien Absoluto”.

 

Luego comprender que nuestro vehículo de la  mente  es el eslabón con el Ego. Por lo que debemos robustecer nuestro accionar  en la Región del Pensamiento Concreto, con las fuerzas arquetípicas  y  los pensamientos – formas, por que estos actúan como reguladores de los impulsos originados en los Mundos  de Deseos y Físico.

 

Hemos hablado y definido a la “Voluntad”, “como atributo del espíritu por el cual este determina y realiza los actos que desea”, por lo que necesitamos apropiarnos de ésta con mayor habilidad en la actitud y acción. En ese sentido proponemos:

 

La   práctica de los siguientes preceptos robustecerán la Voluntad_

 

1.             Dominemos los impulsos instintivos y ciegos. Reconozcamos la necesidad de controlarnos y actuáremos como persona superior.

2.             En nuestras conversaciones, no interrumpamos  indebidamente a nuestro interlocutor. Escuchemos atentamente, y no lleguemos a conclusiones sin antes habernos enterado bien de lo que se nos comunica.

3.             Ante una situación crítica, seamos cauteloso en reaccionar por la emoción del momento. Pensemos juiciosamente y detenidamente. No respondamos al primer impulso egoísta o vanidoso.

4.             Recordemos siempre lo siguiente:

a.             Las primeras palabras que acuden a los labios son, casi siempre, inadecuadas o equivocadas, por no expresar acertadamente el pensamiento que se desea transmitir. Reflexionemos antes de hablar.

b.             Las primeras emociones generalmente son falsas. No lleguemos a  conclusiones apresuradas, porque posiblemente lo lamentaremos  cuando ya sea tarde.

c.             Los primeros pensamientos comúnmente son de carácter egoísta o vanidoso. Examinémoslos  antes de adoptarlos.

d.             Las decisiones aceleradas  casi siempre son deficientes y causan perjuicios. Pensemos  antes de obrar.

5.             Cultivemos el hábito de la generosidad y de la simpatía. No nos guiemos por la intolerancia o la intransigencia.

6.             Razonemos más y cedamos menos a las influencias emotivas.

7.             Controlemos más  nuestros sentimientos; evitemos los morbosos o desmoralizadores.

8.             Mantengamos el espíritu animado, optimista y entusiasta.

9.             Cuidémonos de las ideas negativas, inspirémonos en una actitud dinámica y emprendedora.

10.        Evitemos las conversaciones deprimentes.

11.        Avivemos nuestro espíritu luchador para lo que es justo, noble, beneficioso  y constructivo.

12.        Considerémonos siempre fuerte para vencer. Ante la dificultad, movilicemos nuestros recursos espirituales, mentales, morales y físicos para dominarla.

13.        Creamos más en nosotros mismos. En cada uno de nosotros se anidan las fuerzas para lograr la victoria.

14.        Situémonos mentalmente en un clima más animador. Cultivemos la valentía y el desprendimiento.

15.        Examinemos detenidamente la causa de nuestros temores. No nos dejemos impresionar demasiado por los mismos.

16.        Evitemos las irritaciones y ansiedades, y seamos más comprensivos de las leyes de la vida.

17.        No esperemos demasiado de los demás. Seamos nosotros creadores de condiciones propias para obtener cuanto  es deseable.

18.        Aumentemos nuestra disposición por analizar e investigar la razón de las cosas.

19.        Aspiremos a mejorar en todos los sentidos, y enfrentémonos con los problemas, ávido de resolverlos.

20.        Pensemos en los demás. Practiquemos la generosidad, despojémonos de las tendencias adormecedoras de la personalidad y progresemos todos los días, tanto en lo espiritual como en lo moral e intelectual.

Aplicando la voluntad y las acciones inspiradas en el Amor Superior, éstas estarán  impregnadas de Sabiduría. Nos llevarán  al éxito junto al conocimiento de lo que había antes, en el entendimiento de la ley natural, (Ley de Renacimiento o Reencarnación, de Causa y Efecto, Arrepentimiento y Perdón, y la del Amor) y las lecciones de la experiencia bien sean personales o indirectas. Si destinamos estos  conocimientos  en el contexto del Amor,  éstas pondrán en acción la epigénesis.

Si estamos en el camino espiritual   estamos ejerciendo el Poder de la epigénesis, al introducir nuevas y mejores adaptaciones a nuestros vehículos de conciencia.

Dificultades  en la aplicación

Existe poco avance en esta encarnación, al no hacer uso en forma conciente de este poder (de la Epigénesis), esto se debe a la inseguridad interior, propia de aquel que no ha desarrollado el esfuerzo y la osadía. Se aferra a lo establecido, por temor a aquello que surja de él no valga la pena o por la incapacidad de creer que tiene un poder creador. De lo que se concluye una de las trabas para el perfeccionamiento es: el condicionamiento de la mente.

 

Así también, la potestad de obrar por reflexión se coarta, si el individuo es un fanático o un defensor de la tradición, esto conduce a un repetición automática de eventos, la mayoría de las veces vivenciados o programados por los otros individuos.

 

Por otro lado, si un estudiante esotérico se aferra ciegamente a una doctrina y solo cree lo que aparece escrito en los textos relacionados, pierde de vista el sendero y solamente es un imitador que repite las formas del pensamiento que otro ha creado. Esta actitud es contraria al deseo de evolucionar que debe existir en el corazón  del caminante espiritual. Por lo que debe  cultivar un hábito de investigación propia; que genere nuevos conocimientos o que actualice y esclarezca otros.

 

Si no se cree en la propia capacidad de   convertirse en un canal conciente de ser creador o de aportar algo nuevo al mundo, por mas que se haya recorrido  el camino de perfeccionamiento, se llega hasta cierta etapa, si no se enfoca hacia los mundos espirituales mediante una actitud creadora, toda acción  individual será  inútil para el propósito, es como si no sintonizara correctamente y todo porque no creemos que  somos creadores.

 

Resumen “de las dificultades en la aplicación”

a.            Si existe poco avance en esta encarnación: se debe al condicionamiento de la mente.

b.           La dificultad de obrar por reflexión  muchas veces se debe: al fanatismo o a la defensa de la tradición.

c.            Si es un imitador: debe cultivar el hábito de investigación propia.

d.           Sino se cree en la propia capacidad de ser creador: está falto de sintonía con los mundos espirituales.

 

Ante una dificultad en la aplicación de la Voluntad, el escritor José Ingenieros dice: “Toda personalidad posee Principios  que orientan  su acción; solo puede  sentirse libre    la que es capaz de seguirlos, sobreponiéndose  a cuantas contingencias intentan desviarla. Se manifiesta con más fuerza al responder a las premisas del carácter y su eficacia se multiplica al aplicarse a la realización de fines bien pensados. El que sabe querer puede querer.

Tanto se apaga la vida   cuando decrece la voluntad. La pereza y la inacción son los gérmenes de la misma moral.

La vida humana es gimnasia incesante de funciones armónicas.

Para aprender de nuevo a ejecutar lo que se piensa es necesario olvidar la palabra mañana.”

 

Otras acciones para aplicar  la Epigénesis

Debemos tener noción de nuestro condicionamiento mental, la necesidad de una apertura y dar un carácter fraternal, universal y amoroso a nuestras convicciones.

Debemos también, trabajar para limpiar la mente de ese condicionamiento, enfocándola en lo superior y no en lo inferior.

La atenta observación, concentración y el Espíritu investigativo deben ser desarrollados.

Luego debemos iniciar la práctica de la meditación reflexiva y lógica, y llegar a la meditación profunda. La primera aclarará las ideas de nuestra mente y la segunda nos proyectará al Mundo del Pensamiento Abstracto, el sitio de las ideas reales, donde efectivamente podremos contactar  con nuevas  enseñanzas proyectadas por los Hermanos Mayores. También la práctica de la contemplación nos ayudará a adquirir el sentimiento y percepción de la unidad, el cual nos permitirá  identificar la universalidad de la Sabiduría que fluye de los mundos sutiles hacia nuestra conciencia.

 

El camino debe recorrerse paso a paso, sin saltarse ninguna etapa, o caeremos en las trampas de la ilusión y del hechizo emocional.

 

Así también, la gran responsabilidad es crear para el bien. Esto es asumir las consecuencias de los actos intencionados, de tal forma que los demás  queden beneficiados.

La capacidad creadora surgirá  de los errores y rectificaciones subsiguientes. Si no existiera la epigénesis el mundo sería una simple máquina, regida por la Ley  de Acción y Reacción, a toda causa sería el efecto de otra anterior, todo sería mecánico, no habría margen alguno para ejercer nuestro libre albedrío.

Con la epigénesis ponemos en funcionamiento causas nuevas, que se convierten en origen de cadenas de efectos y causas sucesivas, capaces de cambiar el mundo.

                                                                                                                

Entonces, la responsabilidad del hombre es con la transformación, también por la amenaza que está  provocando en el mundo físico. Si todo fuera mecánico, no habría libertad ni responsabilidad, ni consecuentemente progreso, sino solo el cumplimiento de algo ya previsto, completo y terminado.

Si se escribe un libro, si se da vida a algo que antes no existía y que se ha podido crear o no, puesto que uno es libre, pero lo ha  creado, esta puede influir y de hecho influirá, a muchas personas de muchas generaciones, por que está sometida a la ley de causas y efectos, pero se habrá establecido una cadena de causas y efectos nueva que si no hubiera sido por la obra mencionada no existiría. Y eso es epigénesis, una gran responsabilidad. Y eso es lo que hemos de ejercitar y desarrollar y llegar a dominar.

Hemos de procurar que nuestras creaciones, discurra por el lado positivo de la evolución.

 

Resumen de “otras acciones para aplicar epigénesis”

a.             Si hay condicionamiento mental: dar apertura a nuestras convicciones.

b.            Limpiar la mente: enfocándola en lo superior.

c.             Practicar la meditación reflexiva y lógica: adquirir el sentimiento y percepción de la Unidad.

d.            Recorrer el camino paso a paso: evitar las trampas de la ilusión.

e.             Responsabilizarse     de crear   para el bien: asumir las consecuencias en beneficio de los demás.

f.               La responsabilidad es con la transformación: que lo creado influya  para el bien de las personas.

 

Recogemos algunas propuestas  para acrecentar nuestra capacidad de crear e inventar mejoramientos que conduzcan  a la perfección:

 

a.            Realizar ejercicios de observación, concentración

b.           Practicar la meditación , reflexión y lógica, meditación profunda

c.            Purificar nuestros vehículos inferiores y superiores

d.           Crear para el bien

e.            Aplicar la ley de Acción y Reacción y las demás leyes naturales

f.              Hacer pequeñas cosas nuevas que antes no existían, para el bien

g.           Asumir las consecuencias de nuestros actos intencionados.

 

Tratando de hacer un paquete y tenerlo a la vista podemos concluir:

 

La práctica de la epigénesis es útil, más allá de un fortalecimiento anímico, que nos llevan al dominio propio, al mejoramiento de las habilidades espirituales, también nos permiten  mejorar nuestros vehículos inferiores y superiores, ver  de cerca las leyes naturales, por lo que forzosamente  nos direccionamos con la voluntad y la sabiduría como  acciones de Amor Superior, en sintonía con las cualidades divinas para generar causas nuevas, por lo que debemos    fortalecer estas dos bases como columna vertebral para la aplicación de la epigénesis.

 

QUERIDAS HERMANAS Y QUERIDOS HERMANOS QUE LAS ROSAS FLORESCAN EN VUESTRAS CRUCES.

 

José María Nuñez

Junio/ 2005