MEDITACIONES 2.009

Muy buenas noches queridos hermanos, amigos y visitantes, paz y bendiciones para todos vosotros.

Hoy me siento inmensamente complacido de estar en vuestra presencia  y en la presencia de nuestro amado maestro Cristo Jesús, por que como él nos ha dicho: ”Cuando dos o más se reúnan en mi nombre allí yo estaré con ellos. 

La ley del amor y el perdón

No olvidemos que Cristo como hermano mayor y gran maestro nos vino a recordar las enseñanzas de nuestro padre,  a cambiar la ley del ojo por ojo / diente por diente, por la ley del perdón y el amor.

Pero nosotros los aún imperfectos humanos quienes apenas estamos aprendiendo a gatear y a dar nuestros primeros  pasos en este sendero espiritual, (salvo aquellos quienes ya han aprendido a manejar las leyes del amor y el perdón), tenemos aun muchísimas  lecciones que necesitamos conocer y más que nada ponerlas en práctica..

En primer lugar partamos del concepto universal de la creación y manejemos la ley de que todos fuimos creados por un ser superior, no importa como lo llamemos ni a que religión pertenezcamos, la humanidad en su gran mayoría tiene a ese ser superior creador. Nosotros desde el punto de la filosofía lo llamamos Dios (nuestro Padre).

Cristo Jesús es para la religión cristiana el Hijo predilecto del PADRE quien fue enviado por EL  para que conozcamos, o mas bien recordemos el camino que debemos seguir, para que en algún momento podamos volver a estar todos juntos reunidos en torno al PADRE, como  fue en un principio, porque recordemos que todos somos parte del DIOS OMNIPOTENTE, somos chispas divinas emanadas del fuego del amoroso padre, somos dioses en evolución, porque en DIOS VIVIMOS, EN DIOS NOS MOVEMOS Y EN DIOS TENEMOS NUESTRO SER.

Analicemos este primer concepto:  SI todos …somos hijos de un mismo PADRE; por lo tanto todos somos hermanos,……. pero nos tratamos como tales?, nos tratamos como el maestro, nuestro hermano mayor y a petición de nuestro amoroso padre nos enseño a tratarnos. Acaso hemos aprendido esa amorosa y a la vez dolorosa enseñanza que nos dejó cuando en su cruz Jesús, agonizando dijo: Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Alguno de nosotros  es capaz hoy día, de poner en practica las enseñanzas del CRISTO?.

Partiendo de la premisa de que todos somos hijos del mismo padre, somos todos hermanos, pero quien de nosotros es capaz hoy día de corazón perdonar al hermano que nos insulta?, quien de nosotros a aprendido la enseñanza que nos dejo el Cristo cuando dijo: ” A aquel te pida tu capa dale también tu vestido, y al que te hiriere en una mejilla ponle también la otra”, quien es capaz hoy de aplicar las enseñanzas del Cristo cuando nos dijo: "...Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen... (Mateo 5:44-46).

Debemos recordar que a la luz de las enseñanzas espirituales los enemigos nos son tales, al contrario son seres que nos traen una enseñanza y la maravillosa oportunidad de saldar las deudas que tenemos con ellos, porque las agresiones, insultos u ofensas que nos profieren esos “enemigos” no son otra cosa que pagarés que hemos firmados en vidas anteriores y ahora nos entregan ofreciéndonos la maravillosa oportunidad de saldarlos, pero no con la misma moneda, eso haría que los intereses se acrecentaran, sino con la otra mejilla,  es decir a través del perdón y el amor

La falta de perdón es una de las principales causas de estancamiento en la vida espiritual, es probable que hayamos aprendido a vencer la tentaciones y a realizar servicios a los demás, pero si no hemos aprendido una de las lecciones principales que es el del perdón, el avance en el sendero espiritual nunca podrá ser completo.

     Si cerramos la puerta al perdón es como que optemos  por vivir con una pesada carga a cuestas, que nos seguirá a todas partes, como una sombra de la cual no podremos escapar.

     ¿Qué pasos DEBEMOS SEGUIR?  "¿Qué debemos hacer para perdonar?"….. Debemos de realizar una serie de procesos para hacer conciente todo lo que realmente nuestro corazón nos grita pero no tenemos oídos para oírlo.

#1.- Examinemos nuestro corazón

En primera instancia, es necesario examinar nuestro corazón y aceptar que la falta de perdón hacia quienes te rodean, se convierte en una enorme barrera para crecer a nivel espiritual y personal.

Es como esos escaladores que suben altas montañas. "Conforme uno escala, el peso del equipaje se torna más difícil de llevar. Hasta que en un momento dado es necesario abandonar esa carga si es que queremos seguir subiendo. Esa la única forma de poder ascender", sacrificando nuestro ego, nuestros cotidianos apegos y nuestro egoísmo. Igual cosa debemos hacerlo con el peso del rencor, del odio y del resentimiento. La falta de perdón nos ata e impide que crezcamos espiritualmente. Incluso, pone una barrera en la relación con Dios porque sientes la conciencia acusándote por no perdonar.

 #2.- Identificar por quiénes sentimos falta de perdón

Un ejercicio sumamente edificante es que, tras haber orado al Padre quien conoce lo más profundo de nuestro corazón (Salmo 7:9), revisemos  mentalmente a qué personas se nos  dificulta perdonar. Es fundamental para que podamos ser sanos es cuerpo y espíritu, pues como sabemos el odio, el rencor y la falta de  perdón son las generadoras de las más desgraciadas enfermedades.

#3.- Abandonar nuestras cargas

Recordemos siempre que en la vida espiritual  debemos guardar una constante disposición a revisar dónde hemos fallado, donde hemos dejado de proceder correctamente de acuerdo con las leyes del Padre, eso lo debemos realizar a través del ejercicio de la retrospección en donde debemos examinar todos nuestros actos tanto los buenos, como los malos sintiéndolos intensamente como si fuésemos nosotros mismos los que hemos sido afectados por esas acciones de manera que este acto permita fortalecer aquellas acciones que han beneficiado a los demás, así como haciendo conciencia a la vez en nosotros con toda su fuerza, aquellas acciones con las que hemos realizado algún daño, de modo que en el futuro sepamos conscientemente el efecto que producen, de modo de repararlas y no volver a cometerlas. Hacerlo, debe llevarnos el suficiente tiempo para un examen sincero, exento de toda permisividad.

Tú y yo no somos perfectos. Siempre será necesario revisar todo cuanto hacemos. Una y otra vez descubriremos muchas fallas, tanto en el carácter como en la forma de pensar y de actuar. Recuerda que quienes sufren con tu actitud de no perdonar, además de ti, son aquellos que te rodean.

#4.- No luches en tus propias fuerzas

Si pretendemos  perdonar dependiendo de nuestras fuerzas humanas, de seguro fracasaremos. En nuestra condición de ser humano tenemos  un extraordinario mecanismo que nos permite guardar incidentes, imágenes y recuerdos, en un lugar específico que se conoce como el subconsciente. Y esos hechos afloran cuando menos lo esperamos. De ahí que el esfuerzo por perdonar se ve traicionado cuando estamos frente a la persona que te hizo daño. Entonces, dependiendo de tus capacidades es casi imposible lograr hacerlo. Por eso es que debemos cultivar nuestras habilidades y nuestras fuerzas espirituales,  y una de las formas se basamenta en realizar actos de servicio a los demás, en forma amorosa y desinteresada pues como nos enseño Max Heindel, este es el camino más seguro y más corto que nos conduce hacia DIOS.

     Si no perdonas, te haces daño, Si no perdonamos nos hacemos daño. La falta de perdón trae problemas a nuestra vida material, física y espiritual. Cuando te descubras reaccionando con enojo en oposición ante cualquier persona o circunstancia recuerda que solo estás luchando contigo mismo, el ofrecer resistencia es una reacción originada por los viejos sentimientos, cuando realmente renunciemos a esos enojos e iras a través del perdón, solo entonces comprenderemos la ley universal y hallaremos la paz en nosotros mismos.

Perdonar es un precepto bíblico. El maestro CRISTO nos enseño con una hermosa frase el sentido del perdón: en una ocasión dijo:

Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.”

En otra cita bíblica se puede leer maravillosas palabras sobre el no resistir al mal y el perdonar siempre como nos enseña la ley del amor diciendo:

“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”

El porque tanta insistencia sobre el perdonar…….. porque al  perdonar encontramos paz en nuestra vida, aunque sea costoso y se oponga a nuestros sentimientos y pasiones. Y sobre todo lo más importante es que nos permite ir saldando deudas karnicas y a la vez evitando volver a generarlas, así estamos rompiendo cadenas que nos atan durante vida a ofendidos y ofensores.

En una parábola cuenta que acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces lo tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y les propuso esta parábola: Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

En la oración que Cristo nos enseñó nos pone esta misma condicionante referente al perdón en el párrafo del padre nuestro que dice, PERDONA NUESTRAS DEUDAS, ASI COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES, es seguro que todos repetimos esa parte de la oración inclusive varias veces al día, pero no nos detenemos a meditar sobre su alcance, ¿aplicamos hermanos en la vida diaria esta sentencia que dice ….. perdona, así como nosotros perdonamos?  AL IGUAL QUE EN LA PARABOLA NOSOTROS MISMOS ESTAMOS CONDICIONANDO NUESTRO PERDON, AL PEDIR AL PADRE DE QUE NOS PERDONE NUESTRAS DEUDAS, PERO SOLO SI NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES. PUES LAS FALTAS QUE HACEMOS A ESTOS, SON LAS FALTAS QUE LAS HACEMOS AL PADRE….. ASÍ PODEMOS CONCLUIR QUE NUESTRAS DEUDAS SOLO PODRAN SER PERDONADAS SI LO MISMO HACEMOS NOSOTROS CON NUESTROS DEUDORES.

Una de las más cotidianas faltas que cometemos es la de juzgar a los demás, pues nuestra naturaleza por lo común nos induce a querer ser dioses, capaces de poder instruir sumarios al comportamiento y el accionar de los demás.

El MAESTRO NOS DIJO: “No juzguéis, para que no seáis juzgados.  Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.  ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?  ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo mio?  ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Y  somos hipócritas, pues siempre estamos haciendo todo lo contrario que él nos enseño, y más aún estamos muchas veces prejuzgando, es decir emitiendo juicios sin tener la más mínima seguridad de que lo que decimos de alguien sea cierto, algunas frases como: seguramente ese o esa ha de ser tal o cual cosa, seguramente el o ella hizo eso, o frases tales como “ por la pinta que tiene seguro que es…., estos ejemplos cotidianos de nuestra vida son hechos muchos más graves de los que el MAESTRO nos cuestiona en sus palabras, por que ÉL nos dijo: ”NO JUZGUEIS, ES DECIR QUE AUN CON VERDADDERO CONOCIMIENTO DE CAUSA , NO DEBEMOS HACERLO…QUE SERIA NO CONOCIENDO EL VERDADERO CONTENIDO…. O SEA EL PREJUZGAR QUE QUIERE DECIR EMITIR UN JUICIO SIN TENER LA MÁS MINIMA SEGURIDAD DE QUE LO QUE  JUZGAMOS SEA VERDADERO, PERO ES MAS, NI AUN SIENDOLO EL MAESTRO NOS CONDICIONO A NO HACERLO.

Esas acciones cotidianas de tan solo emitir pensamientos y ni que decir de trasformar estos en palabras, son las que nos crean deudas con aquellas personas a quienes perjudicamos con nuestro accionar tengamos o no razón, RECORDEMOS, nadie nos ha dado ninguna potestad para emitir juicios, ni mucho menos prejuicios sobre los demás.

Si  nos sentimos agraviados por el accionar o el comportamiento de algún hermano lo que debemos hacer es buscar las enseñanzas ocultas en ella y perdonar ese accionar, pero antes de perdonar, dar gracias por la enseñanza que nos brinda, porque no debemos olvidar ni por un solo instante que nada de lo que ocurre en el mundo está sujeto a la casualidad, que todo lo que ocurre es efecto de una causa, es cosecha de una siembra, recordemos sobre este punto que la siembra es opcional, pero la cosecha es obligatoria. Nada puede darse al azar y nada de lo que ocurra es porque si, cada acción forma parte de un todo perfecto, armonioso, que ni la pisada de una hormiga, ni la caída de un cabello se escapa al conocimiento supremo, todo está regido por el amor divino y en perfecta armonía.  No Existe nada que esté equivocado o errado en el mundo, hasta un reloj que no funciona está en lo cierto dos veces en el día.

Cristo Jesús enseño entonces, que para poder recibir nosotros el perdón de NUESTRO PADRE, primero debíamos aprender a perdonar nosotros a aquellas personas que nos han hecho daño.

Existen muchísimas personas que hoy que están atadas a alguien en una rueda karmica, por el rencor que guardan dentro de su corazón hacia esa persona.

Porque como dice Galatas 6:7: “No os engañéis, Dios no puede ser burlado; porque todo lo que el hombre sembrare  ,  eso también segará”. Y esa es la ley ineludible de la cual la responsabilidad es exclusivamente individual

EL CONOCIMIENTO Y LA SABIDURIA

EL SEÑOR BUDA dijo:

Que no hemos de creer en lo dicho, simplemente porque ha sido dicho; ni en las tradiciones, porque han sido transmiti­das desde la antigüedad; ni en los rumores como tales; ni en los escritos de los sabios, porque ellos los han escrito; ni en las fantasías que sospechamos nos han sido inspiradas por un Deva (es decir una supuesta inspiración espiritual); ni en las deducciones basadas en alguna suposición casual que hemos hecho; ni por lo que parece ser una necesidad analógica; ni por la mera autoridad de nuestros instruc­tores o maestros, sino que hemos de creer cuando lo es­crito, la doctrina o lo dicho, está corroborado por nuestra propia razón y conciencia. “Por eso” dice, “les he ense­ñado a no creer por el solo hecho de haberlo oído decir; pero que cuando crean con toda conciencia, entonces ac­túen de acuerdo a ello, con plenitud”.

QUÉ ES LA VERDAD?  -  Max Heindel

Pilatos preguntó: "¿Qué es la verdad?" y siendo incapaz de saberla por sí mismo, no recibió respuesta. Cristo dijo: "La verdad os hará libres" y Platón con intuición mística dijo: Dios es la Verdad y la Luz es Su Sombra. San Juan  había dicho DIOS es LUZ.

Cualquiera puede ver la belleza de las numerosas sombras de la luz y color que nos rodean, excepto el individuo que nace ciego.  Así ocurre con la Verdad. Ella está en todas partes y puede ser hallada siempre, si somos capaces de percibirla. En los ejercicios de la Fraternidad Rosacruz, nos han sido dados espléndidos medios de entrar en contacto con la Verdad. Nuestro lema, como el de San Juan, dice: "Dios es Luz" y si andamos en luz, como el está en luz, tendremos comunión entre nosotros….. y con Platón, decimos: "La Luz es Sombra de Dios, lo cual es la Verdad".

San Juan con mística intuición, en los cinco primeros Versículos de su Evangelio dice: "En el principio era la Palabra". Ahí es donde tenemos una maravillosa solución del problema, pues cuando retrocedemos al principio del TODO, estamos en el reino de la Verdad. Actualmente, estamos profundamente inmersos en la materia; por eso somos incapaces de llegar a entrar en contacto con la Verdad, es decir con el TODO.

Pero cuando regresamos en pensamiento al comienzo de las cosas, estamos con Dios, siendo entonces más capaces de reconocer la verdad.

En los cinco primeros Versículos de San Juan, leemos: "El era la Luz verdadera".

Así San Juan escribe místicamente cuando dice: "En el Principio" (en la materia primaria) estaba Dios" y "Dios era la Palabra" y "En Él estaba la Vida y la Vida era la Luz de los hombres".

Allí tenemos la Verdad abstracta del problema de la creación, que nos permite aproximarnos a ella tanto como podamos.

"La Luz resplandece en las tinieblas". RECORDEMOS QUE LA LUZ ES LA SOMBRA DE DIOS ,Y QUE ES LA VERDAD.

 Dentro del cuerpo humano esa Luz ( o sea la verdad) resplandece y nunca cesará de hacerlo. Entonces se percibe que Dios es Luz y que todo lo que es Bueno, se ve como Luz. Lo opuesto se revela como tinieblas.

Si dejamos que los primeros cinco Versículos de San Juan vivan en nosotros, por medio de la constante y persistente búsqueda de su Verdad, lo mismo que el místico, conoceremos la Luz y la Verdad, como ninguna otra cosa en este mundo.

Todos hemos hollado las diferentes sendas de la vida mediante previos nacimientos buscando la luz. A esta Luz de Cristo debemos todos aspirar ya que la luz de cualquier otro origen es una luz Secundaria. Dios es Luz; es el gran manantial central del cual procede toda Luz.

Ahora bien, ¿Qué hay cerca de la oscuridad? ¿Es el mal?..Max Heindel nos dice: No hay mal en el Universo de Dios. Para aceptar el mal como algo real es necesario aceptar un poder competitivo con el poder de Dios lo cual debe ser impensable. El así llamado mal u obscuridad, es una falta de comprensión de la auténtica Luz por nuestro humano conocimiento. La oscuridad no es mala para el hombre nacido ciego ya que él no puede percibir la Luz como nosotros la conocemos exteriormente.

La pequeña Luz espiritual crece dentro de cada uno de nosotros a la vez que crece la Luz del Conocimiento y con ello desaparece el mal. Cuando la Luz del Conocimiento ha crecido hasta el punto que reconozcamos la unidad espiritual de todas las cosas y el valor de su realización,  entonces nuestra Luz habrá alcanzado su objetivo dentro de nosotros; y cuando esa Luz sobrepase la periferia de nuestro ser mortal, percibiremos la presencia del Cristo y con Cristo, la Luz del mundo, unificados con el Espíritu de Vida que se manifiesta en todo nuestro alrededor.

La VERDAD está en el Principio y en el final, es el Alfa y el Omega, el manantial de toda existencia y la gloria que esperamos alcanzar. La verdad es sinónimo de Vida, Luz y Amor; dondequiera que estas tres se hallen, hay realidad de Vida. La VERDAD es armonía perfecta, quizás olvidada en un momento pero constantemente redescubierta consciente o inconscientemente en cada pensamiento y hecho, aunque en ocasiones parezca que nos dirigimos en dirección equivocada.

La ausencia de la VERDAD, tal como nosotros la concebimos, es debida a la falta de percepción, no obstante esa es la VERDAD, que nos hace "señas" no dándonos descanso. Pero muy pocos pueden ver la VERDAD en todas las cosas sin "señales". La raza humana está todavía hollando todos los caminos lejanos y anchos buscando la VERDAD, trepando por los senderos hacia ella a través de exhaustivos procesos de ilusiones quiméricas y fuegos fatuos que dan satisfacción al alma momentáneamente. Pero el trabajo perseverante de elegir un sendero tras otro nos llevará eventualmente a la realización y comprensión de la auténtica VERDAD, la cual nos espolea y no nos deja descansar hasta que es alcanzada; la felicidad del Espíritu del hombre está entonces en el matrimonio o casamiento con la eterna VERDAD.

Por eso la búsqueda de la VERDAD es un experimento valioso. Si al elegir un camino, éste nos da permanente felicidad, hemos hallado por lo menos parte de la VERDAD.

 Pero si alguna desafortunada experiencia se encuentra entre nuestros logros ganados duramente, debemos corregirlos y vencerlos evitando así en el futuro una infelicidad similar. Si la posponemos, la misma desgracia nos alcanzará otro día, así que el sufrimiento no desaparece hasta que encontremos y dominemos cada problema cuando se nos presenta. Dominarlos, eligiendo un camino de permanente felicidad buscando la VERDAD nos hará verdaderamente libres. El MAESTRO NOS DIJO: SOLO LA VERDAD OS HARÁ LIBRES.

Una vez que lleguemos a consagramos a ella, el temor desaparecerá. Aquél que llega a dominar y superarlo todo comprometiéndose en el Sendero, no conoce el miedo ya que el dominio absoluto está siempre presente en la meta de nuestros anhelos incesantes, que es el dominio de la VERDAD siempre presente, como chispa divina que nos compromete con Dios. :

Recordemos que la verdad es una sola y que está al alcance de todos, pues como parte de DIOS que es la verdad ABSOLUTA, TODOS SOMOS HEREDEROS DE LA MISMA, SOLO QUE CADA UNO DEBE BUSCARLA EN FORMA INDIVIDUAL Y DE ACUERDO A SUS MERECIMIENTOS  ESTA SE MANIFESTARÁ-.--- Todos estamos hechos del mismo barro pero no en el mismo molde. DIOS NO QUIERE JUNTOS PERO NO IGUALES.

El hombre es un universo en miniatura. Todo lo que le rodea en los cielos o sobre la Tierra tiene su pequeño reflejo en su propio ser. Como Ixión, en el mito griego, él está atado sobre una rueda, la rueda de la naturaleza y debe, por fuerza, girar con esa rueda hasta el momento en que aprenda a realizar, conscientemente por sí mismo aquellas funciones cósmicas que ha venido realizando inconscientemente bajo el impulso de poderes invisibles y la guía de las inteligencias superiores.

Así que, mientras la rueda del universo gire, traerá para el hombre sobre la Tierra el tiempo de sembrar y el de cosechar, la luz y las sombras, el calor y el frío, Pero hay otro lado de la rueda que es desconocido para las multitudes de los hombres que viven sobre la Tierra: La rueda de los dioses, que es el universo cuando aparece a los ojos del Espíritu. Mirado espiritualmente, el universo es visto como un organismo viviente, cuyo inteligente propósito se revela a sí mismo en lo que el hombre llama leyes naturales.

Esas leyes de la naturaleza son también espirituales como materiales. Las leyes de la naturaleza incluyen leyes del alma, de la mente, del Espíritu; no son meras leyes gobernando la materia.

 

LA ORACIÓN.

Como debemos orar?......., esa es una cuestión que mucha controversia ha traído a lo largo del tiempo. En nuestro tiempo actual la oración tal como la mayoría la concibe se ha vuelto egoísta y personalista, se ha perdido el verdadero significado de la oración y el como debemos realizarla. Aquí trataremos de recordar en base a las enseñanzas de CRISTO sobre como debemos dirigirnos a nuestro amoroso PADRE:

EN EL EVANGELIO DE LUCAS (Lc. 11.9-13; 6.31) JESUS NOS DICE:

 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. - Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.-- ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?.--¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?.-- Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?.---  Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Con esto el maestro nos indica que nos dirijamos siempre al PADRE que el nos asistirá y nos saciará en nuestras necesidades, pero siempre con el condicionamiento de que todo lo que deseamos para nosotros, también debemos desearlo  para los demás.

Y en la forma de solicitarlo nos dice con simple y la vez profunda claridad lo siguiente:

“Cuando oréis, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”.

Esto es lo que se manifiesta en nuestra Fraternidad cuando se expresa: en nuestras reuniones de curación: “Limpiemos nuestra mente de todo pensamiento y deseo material y penetremos en nuestro templo interior donde EL mora.

FORMAS DE ORACION: Las formas en que nosotros nos dirigimos a nuestro creador  varían en diversas modalidades, de acuerdo a las creencias y lugares.

Pero para Occidente podríamos distinguir 4 estilos de oración por llamarlos de una forma.

1 Oración coloquial  -  2 Oración de petición -  3 Oración ritualista -   4 Oración meditativa

Analicemos brevemente algunas características de cada una de ellas.


Oración coloquial
Nos comunicamos con Dios con nuestras propias palabras, describiendo informalmente nuestros problemas o dando las gracias por las bendiciones que recibimos en nuestras vidas: «Amado Dios, por favor, permite por esta vez que en el examen salga el tema que leí, te prometo la próxima vez estudiaré todo el temario. 

 

Oración de petición
En este tipo de oración pedimos nuestro bien a las fuerzas creativas de nuestro mundo para obtener cosas o resultados específicos. La oración de petición puede ser formal o con nuestras propias palabras: «Poderosa presencia "Yo soy parte de TI",  reclamo mi derecho a sanar».” Yo tengo el poder y lo utilizaré en beneficio de….”


Oración ritualista
Aquí repetimos una secuencia determinada de palabras, quizás en ocasiones especiales o en momentos concretos. Las oraciones antes de irse a dormir como el «Con Dios me acuesto...», o el «Señor, bendice los alimentos que vamos a tomar... » antes de las comidas, son ejemplos por todos conocidos.

En esta categoría estarían algunas oraciones de las religiones conocidas tradicionalista.


Oración meditativa
Una oración meditativa es la que trasciende las palabras. En meditación estamos en silencio, quietos, abiertos y conscientes de la presencia de las fuerzas creativas dentro de nuestros mundos y nuestros cuerpos. En nuestra quietud, dejamos que la creación se exprese a través de nosotros en ese momento.

Para muchas personas, la práctica de la meditación va más allá de la oración. En el sentido más estricto de la palabra, si la meditación implica un pensamiento, un sentimiento y una emoción, puede ser definida como meditación y oración.

Los cuatro modos descritos, utilizados individualmente o combinados, constituyen el grueso de las modalidades de oración que se emplean en Occidente.

 

En estos  tipos de oraciones las características más resaltantes son:

1. Nos centramos en las condiciones donde creemos que no existe la paz.
2. Pedimos la intervención de un gran poder para que cambie dichas condiciones.
3. Al hacer la petición, puede que estemos reconociendo que la paz y que el cambio positivo todavía no existen en esos lugares.
4. Continuamos pidiendo esta intervención hasta que vemos que se produce el cambio en nuestro mundo.

Ahora se ha puesto de relevancia una forma de oración a la cual denominaremos nada más que por motivo de clasificación:

 

El quinto modo de oración: las características más resaltantes de este método de oración son:

 1. Tomamos nota de todos los acontecimientos, los que vemos cuando no hay paz, sin  juzgarlos como buenos, malos, justos o injustos.
 2. Mediante la fuerza o energía del pensamiento, el sentimiento y la emoción creamos las condiciones desde nuestro interior que elegimos para tomar nota de nuestro mundo exterior. Por ejemplo: «Un cambio positivo en la Tierra, sanación para todo tipo de vida y paz en todos los mundos». Nuestro sentimiento de que ya es así da fuerza a nuestra oración y materializa ese fruto. Al hacerlo, hemos renovado el recuerdo de una posibilidad mejor. Reconocemos el poder de nuestra «fuerza interna» y damos por hecho que nuestra petición ya se ha cumplido; la paz y el cambio positivo ya están aquí.

 

Nuestra oración consiste ahora en:

a) Reconocer lo que hemos elegido,
b) sentir que ya se ha cumplido,
c) dar gracias por tener la oportunidad de elegir, y al hacerlo infundimos vida en nuestra elección.

Las últimas traducciones de los textos arameos originales ofrecen nuevas visiones de por qué las referencias a la oración han sido tan ambiguas en el pasado. Los manuscritos del siglo XII revelan el grado de las libertades que se tomaron para condensar la estructura de las frases y simplificar su significado. Quizás una de las referencias más evidentes, y al mismo tiempo sutil, sea una oración que se ha enseñado durante varias generaciones a los estudiantes de teología.

En el fragmento de nuestro método de oración olvidado nos invita a «pedir» el beneficio de nuestra oración, como en nuestra conocida admonición «pedid y recibiréis». La comparación del texto arameo ampliado con la versión bíblica moderna de la oración nos ofrece poderosas revelaciones sobre las posibilidades de esta forma de oración perdida.

La versión moderna condensada dice:

En verdad, en verdad os digo, que todo cuanto pidiereis a mi Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (Jn, 16,2324).

La versión original, vuelta a traducir del arameo:

Todo aquello que pidas directa y abiertamente... en mi nombre, te será concedido. Hasta ahora no lo has hecho. Pide sin un motivo oculto y serás rodeado por la respuesta. Déjate envolver por lo que deseas, que tu júbilo sea completo...'

 

A través de las palabras de otros tiempos, se nos invita a acoger nuestro olvidado método de oración como una conciencia que nosotros encarnamos, en lugar de una forma prescrita de acción que realizamos para tal efecto.

Al invitarnos a estar «rodeados» por nuestra respuesta y «envueltos» por lo que deseamos, este antiguo pasaje hace hincapié en el poder de nuestros sentimientos. En nuestro lenguaje actual, esta elocuente frase nos recuerda que para crear nuestro mundo, en primer lugar hemos de tener los sentimientos de que nuestra creación ya se ha realizado. Nuestras oraciones se convierten entonces en una acción de gracias por lo que hemos creado, en lugar de ser peticiones de lo que queremos que suceda.

 

EL SILENCIO

 En el silencio de  alma,  se esconden los más bellos secretos  del corazón.  El silencio no es la ausencia de sonidos, es un estado  tranquilo en el que puedes oír lo que se mueve en tu interior con mayor claridad.  En silencio se descubren maravillosas conversaciones, que la palabra sería incapaz de pronunciar. EL SILENCIO ES EL UNICO RUMOR QUE HACE DIOS CUANDO PASA POR EL MUNDO

 En el trabajo callado y tranquilo los dones de las personas se  hacen visibles.  El silencio es el mayor grado de comunicación.

OIR LO QUE NO SE OYE.-

 En el siglo III después de Cristo, el rey Ts'ao envió a su hijo, el príncipe T'ai, al templo a estudiar con el gran maestro Pan Ku. Debido a que el príncipe T'ai tenía que suceder a su padre como rey, Pan Ku tenía que enseñar al muchacho los principios fundamentales para ser un buen gobernante. Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro le envió solo al bosque de Min Li. Al cabo de un año, el príncipe tenía que volver al templo  para describir el sonido del bosque.

Cuando el príncipe T'ai volvió, Pan Ku le dijo que describiera todo lo que había podido oír. “Maestro –replicó el príncipe-, pude oír a los cuclillos cantar, el ruido de las hojas, el zumbido de los colibríes, el chirrido de los grillos, el rumor de la hierba, el zumbido de las abejas y el susurro y el grito del viento”. Cuando el príncipe terminó, el maestro le dijo que volviera al bosque de nuevo para percibir que más podía oír. El príncipe se quedó perplejo por la petición del maestro. ¿No había discernido ya todos los sonidos?.

Durante días y noches sin fin, el joven príncipe sentado a solas en el bosque escuchaba. Pero no oía más sonidos nuevos. Una mañana, cuando el príncipe estaba sentado en silencio debajo de los árboles empezó a distinguir unos sonidos débiles diferentes de los que siempre había oído. Cuanto con más atención escuchaba, más claros los percibía. Una sensación de esclarecimiento envolvía al muchacho. “Estos deben ser los sonidos que el maestro deseaba que distinguiera”, reflexionó. .

Cuando el príncipe T'ai volvió al templo, el maestro le preguntó si había oído algo más. “Maestro –respondió el príncipe reverentemente-, cuando escuché con más atención, Pude Oír Lo Que No Se Oye. El sonido de las flores al abrirse, el sonido del sol calentando la tierra y el sonido de la hierba bebiendo el rocío de la mañana”. El maestro asintió con la cabeza aprobando. “Oír lo que no se oye” – observó Pan Ku -, es una disciplina necesaria para transitar en la vida.

Pues sólo cuando aprendemos a oir atentamente los corazones de las personas, a oir sus sentimientos no comunicados, las penas no expresadas y las quejas no proferidas, se puede esperar inspirar confianza en los demás, comprender cuándo hay problemas y satisfacer las necesidades. Empezamos realmente a morir cuando sólo escuchamos las palabras superficiales y no entramos profundamente en el alma de las personas, para oír sus verdaderas opiniones, sentimientos y deseos..”

Se dice que el servicio realizado en la forma más desinteresada y en silencio es la más correcta de hacerlo, eso nos impregna de humildad y desprendimiento a la vez de servir de contención a esas grandes debilidades de la personalidad como son el egoísmo y la vanidad.  

Ya el MAESTRO  nos advertía de esto diciéndonos: “Cuando, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

 Por eso las palabras de finalización del servicio dominical en nuestro templo dicen:

AMOR, SERVICIO, SILENCIO….REPITIENDO SILENCIO, SILENCIO, SILENCIO.

Silencio para que mano izquierda no sepa lo que ha dado tu  mano  derecha.

HERMANOS, Nuestro objetivo como estudiantes que transitamos el camino espiritual es el de tratar de que nuestra existencia esté siempre regida por nobles ideales, debemos de estar siempre atentos de todo lo que ocurre en nuestro entorno, de manera que todo lo que recibimos como enseñanzas la apliquemos en nuestro cotidiano trajinar por la vida.

No nos atormentemos por el pasado, no nos angustiemos por el futuro, el pasado ya fue y nada que hagamos podrá modificarlo, el futuro no lo conocemos, pertenece al PADRE, solo debemos pensar en nuestro hoy, en nuestro presente que es lo que podemos manejarlo, segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, solo el presente lo podemos construir, es sobre lo que tenemos que trabajar, el pasado nos ata, nos tortura si nos dejamos manipular por el, y el futuro a veces nos traiciona, porque decimos lo voy a hacer luego, o lo dejo para la semana que viene…. Y ese tiempo ya no nos pertenece y puede que no lleguemos a verlo.

 Tratemos de vivir en la más perfecta armonía con las leyes del PADRE, perdonando las faltas recibidas, recordando que todo tiene una causa, y que más que una ofensa es una oportunidad para saldar antiguas deudas con quienes nos ofenden y son a la vez una enseñanza que recibimos para que aprendamos a no cometer las mismas acciones que han generado esos efectos. Tratemos de no emitir juicios y muchos menos prejuicios, porque solo El PADRE tiene la potestad de hacerlo. Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades.

OREMOS, no importa la forma que lo hagamos, siempre  que sea con inmenso amor, y con total  intención de bendiciones para los demás.

Trabajemos en SILENCIO, en humildad como lo hacen los grandes de espíritu, pues por nuestras obras nos conocerán y no por nuestras charlatanerías.

En cuanto a la verdad y la sabiduría, no perdamos tiempo en buscarlas afanosamente, de seguro les digo que si nosotros obramos así como el MAESTRO nos enseño, la verdad y la sabiduría nos buscarán, pero nos buscaran desde dentro nuestro, porque allí siempre están.

QUERIDAS HERMANAS Y QUERIDOS HERMANOS QUE LAS MÁS BELLAS ROSAS FLORESCAN SOBRE VUESTRAS CRUCES.

 

Disertante: Nelson Bareiro